Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Ser mujer

Porque crecer también es aprender a valorarnos, a elegir mejor y a no renunciar nunca a nuestros sueños.

Ser mujer es aprender, caer, levantarse, cambiar y seguir soñando. Es descubrir con los años que no podemos elegir todo lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cómo queremos caminar por la vida.

Las mujeres siempre estamos llenas de sueños, ilusiones, pasiones y esperanzas… Pero hay que reconocer que también nos llevamos muchos disgustos, desilusiones y quebrantos del corazón.

Ser mujer es emocionante. Cada día está lleno de nuevas oportunidades. Aprendemos de nuestras experiencias, crecemos, maduramos y aprendemos a valorarnos más por lo que somos: mujeres valiosas.

Como mujeres, estamos llenas de sueños y emociones, pero también de desilusiones y decepciones. Pese a ello, aprendemos a seguir adelante, a reconocer nuestros errores y a crecer con cada experiencia.

Con el tiempo, miramos atrás y vemos que hemos aprendido a amar, que ya no permitimos que las malas experiencias sigan acabando con nuestra vida. Hacemos frente a los malos amores sabiendo que no podemos cambiar a las personas. Y eso ya no nos importa tanto, porque hemos descubierto que lo que sí podemos cambiar somos nosotras mismas, y eso es incluso mejor.

¡Podemos cambiar y ser mejores todavía!

Claro que sí. Como todas las cosas de la vida, cambian los gustos, la manera de ver las cosas y nuestra forma de elegir. Escogemos mejor, nos equivocamos menos, amamos más, lloramos menos, reímos más, soñamos más y también hacemos realidad algunos de esos sueños.

Lo que no podemos cambiar, lo dejamos. Ya no luchamos contra la corriente. Seguimos adelante con nuestros aciertos y nuestros errores, porque solo así vamos aprendiendo a convivir con todos los cambios que, año tras año, aparecen en nuestras vidas.

Todo puede cambiar, pero lo que nunca debería cambiar son nuestros sueños, nuestras ilusiones y nuestras metas.

Y eso es también la vida de una mujer: un constante aprendizaje. Un año se va con todas sus tristezas y alegrías, pero llega otro para vivirlo como mejor nos parezca. Cada año es una enseñanza, cada caída un aprendizaje y cada amor, una nueva ilusión.

Nunca dejes tu destino en manos del azar. Busca el amor, busca a las personas que de alguna manera ya forman parte de tu vida y cuida esos vínculos que merecen la pena.

Sé feliz, completamente feliz, porque a la hora de la verdad, eso es lo que importa.

Perdona y serás más libre. Que los demás sepan hacerlo o no es algo que no siempre puedes controlar. Lo valioso está dentro de ti, en tu corazón, y ahí solo mandas tú.

¡Vive con emoción! Eres mujer, y si te lo propones, siempre puedes elegir un camino que te lleve hacia algo mejor.

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