Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Temía


Aprender a vivir sin frenos: el arte de perderle el miedo a la vida.

A veces nos pasamos los días esquivando golpes, el rechazo o el qué dirán, sin darnos cuenta de que el verdadero peligro es quedarnos estancados. Este texto es un recordatorio de que cada tropiezo, cada año cumplido y cada cambio, por difícil que sea, son solo el proceso necesario para aprender a volar libres.
Antes me daba miedo quedarme solo. Era una sensación incómoda, la verdad. Pero con el tiempo empecé a pasarla bien conmigo mismo, a cuidarme más. Con el fracaso me pasaba algo parecido; me costaba arrancar las cosas por miedo a equivocarme. Después entendí que el verdadero error es ni siquiera intentarlo.
Con los demás también me preocupaba un poco. Me importaba demasiado lo que opinaran, hasta que me di cuenta de que la gente siempre va a hablar, hagas lo que hagas. Así que decidí relajarme. Tampoco quería que me rechazaran, pero entendí que lo primero era confiar en mí.
El dolor asusta, claro. Pero de los momentos difíciles es de donde más he aprendido. Como con las mentiras: prefiero la verdad, aunque a veces no sea tan bonita. Al final, hasta le perdí el miedo a cumplir años porque se gana madurez. Y si hago el ridículo, pues intento reírme de mí mismo y no pasa nada.
El pasado ya se quedó atrás, ya no me puede hacer daño. Y los cambios, aunque a veces nos pongan de los nervios, son necesarios para avanzar. Como la mariposa, que necesita ese proceso para poder volar.
Vale la pena vivir los días con más ganas. Y si alguna vez sientes que te faltan las fuerzas, acuérdate de que siempre hay algo bueno por venir.

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