Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


La Verdad que no vivimos

¿Alguna vez has sido juzgado por una acción que en realidad era un acto de amor?


 Esta antigua leyenda nos recuerda que las apariencias engañan y que la verdad rara vez cabe en un solo instante.



Un jinete vio que un escorpión venenoso se introducía por la garganta de un hombre que dormía tumbado en el camino. El jinete bajó de su cabalgadura y con el látigo despertó al hombre dormido a la vez que le obligaba a comer unos excrementos que había en el suelo. Mientras, el hombre chillaba de dolor y asco: 

-¿Por qué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo? 

 El jinete continuaba azotándolo y obligándole a comer los excrementos. 

Instantes después, aquel hombre vomitó arrojando el contenido del estómago con el escorpión incluido. Comprendiendo lo ocurrido, agradeció al jinete el haberle salvado la vida, y después de besarle la mano insistió en entregarle una humilde sortija como muestra de gratitud. Al despedirse le preguntó:

 -Pero ¿por qué sencillamente no me despertaste? ¿Por qué razón tuviste que usar el látigo? 

 -Había que actuar rápidamente -respondió el jinete-. Si sólo te hubiera despertado, no me habrías creído, te habrías paralizado con el miedo o habrías escapado. Además, de modo alguno hubieses tomado los excrementos, y el dolor de los azotes provocaba que te convulsionases, evitando que el escorpión te picara.

 Dicho lo cual, partió al galope hacia su destino. 

 No lejos de allí, dos hombres de una aldea vecina habían sido testigos del episodio. 

Cuando regresaron junto a sus paisanos, narraron lo siguiente: 

 -Amigos, hemos sido testigos de unos hechos muy tristes que revelan la maldad de algunos hombres. Un pobre labrador dormía plácidamente la siesta a la vera de un camino, cuando un orgulloso jinete entendió que obstaculizaba su paso. Se bajó de su caballo y con el látigo comenzó a azotarlo por tan mínima falta. 
No contento con eso, le obligó a comer excrementos hasta vomitar, le exigió que le besara la mano y además le robó una sortija. 

Pero no os preocupéis, a la vuelta de un recodo hemos esperado al arrogante jinete y le hemos propinado una buena paliza por su deplorable acción.

Mi Reflexión final:

¿Cuántas veces juzgamos a las personas por lo que vemos sin conocer lo que realmente ha sucedido?.

Una palabra, un gesto o una decisión pueden parecer injustos cuando los observamos desde fuera. Sin embargo, la verdad casi nunca cabe en un solo instante ni en una única versión de los hechos.

Vivimos en una sociedad donde es fácil opinar, señalar e incluso condenar sin haber escuchado todas las voces. Pero la prisa por juzgar suele ser enemiga de la comprensión.

Antes de formar una opinión sobre alguien, quizá deberíamos preguntarnos qué parte de la historia desconocemos. Tal vez aquello que hoy criticamos fue, en realidad, un acto de valentía, de amor o de ayuda que no supimos entender.

Porque las apariencias pueden engañar, los rumores pueden deformar la realidad y las prisas pueden convertir una buena acción en una injusticia.

La verdadera sabiduría no consiste en tener siempre una respuesta, sino en aprender a mirar con humildad antes de juzgar.

Solo quien conoce toda la historia puede comprender el verdadero valor de los hechos.

Detrás de la imagen:

Un sendero envuelto en niebla nos recuerda que rara vez conocemos toda la historia. La niebla simboliza aquello que desconocemos. 

El jinete representa a quienes actúan con un propósito que otros no alcanzan a comprender. Se aleja sin esperar reconocimiento, mientras la luz atraviesa el bosque como símbolo de una verdad que siempre termina encontrando su camino. 

No todas las acciones pueden entenderse con una sola mirada. Hay caminos que solo revelan su verdadero significado cuando dejamos de juzgar las apariencias y aprendemos a mirar más allá de lo evidente.


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