Volver a confiar en ti también es una forma de empezar de nuevo.
A veces dejamos de creer en nosotros mismos después de demasiados tropiezos. Nos acostumbramos a mirar aquello que no salió bien y olvidamos todo lo que hemos sido capaces de superar.
Pero nunca es tarde para volver a confiar en nuestras posibilidades y dar un nuevo paso.
¿Cuándo dejaste de luchar por tus sueños? ¿En qué momento comenzaste a pensar que ya no podías?
Quizá la vida te hizo tropezar más veces de las que esperabas. Quizá hubo pérdidas, decepciones, proyectos que no salieron adelante o caminos que terminaron de una manera que nunca imaginaste.
Y puede que, después de todo aquello, comenzaras a dudar de ti.
Pero equivocarte no significa que hayas fracasado.
Caerse forma parte del camino. Lo importante no es no caer nunca, sino aprender de aquello que nos hizo tropezar y encontrar, cuando podamos, la manera de levantarnos.
No necesitas tenerlo todo resuelto para volver a empezar.
A veces basta con recuperar un sueño que habías dejado olvidado, una ilusión que creías perdida o simplemente las ganas de volver a intentarlo.
Y no tienes que hacerlo todo de golpe.
Un pequeño paso también es avanzar.
Quizá durante demasiado tiempo hayas vivido mirando hacia atrás, pensando en lo que hiciste o en lo que podrías haber hecho de otra manera. O quizá hayas estado tan preocupado por lo que vendrá que te has olvidado de mirar el momento que tienes delante.
Pero la vida ocurre ahora.
En ese café que saboreas despacio. En una conversación. En una sonrisa. En una canción. En una tarde tranquila. En ese pequeño instante en el que, sin darte cuenta, vuelves a sentir que estás aquí.
No tengas miedo de equivocarte.
No todas las decisiones serán acertadas y no todos los caminos te llevarán donde imaginabas. Pero incluso aquello que no salió como esperabas puede dejarte un aprendizaje.
Y si un día descubres que el sueño que perseguías ya no es el mismo, tampoco pasa nada.
Crecer también significa cambiar de sueños.
Lo importante es que no dejes de preguntarte qué quieres para tu vida, qué te hace bien y hacia dónde deseas caminar.
Cree en ti, sí.
Pero no como una obligación de poder con todo.
Créete también cuando necesites descansar. Cuando tengas miedo. Cuando necesites pedir ayuda. Cuando tengas que cambiar de rumbo.
Creer en ti no significa pensar que nunca vas a caer. Significa saber que una caída no define quién eres.
Quizá ese sueño que un día guardaste en el desván de los recuerdos todavía esté esperando que vuelvas a mirarlo.
Y quizá descubras que no necesitas recuperar exactamente la vida que soñabas entonces.
Tal vez solo necesites atreverte a construir la que hoy quieres vivir.
No esperes a sentirte completamente preparado.
A veces la confianza aparece después de dar el primer paso, no antes.
Vuelve a confiar en ti.
No porque todo vaya a ser fácil, sino porque todavía tienes mucho por vivir, por aprender, por sentir y por descubrir.
Y, mientras puedas, no olvides sonreírle a la vida.
Reflexión final
Hay momentos en los que necesitamos que alguien nos recuerde algo que nosotros mismos hemos olvidado:
Todavía podemos.
Podemos cambiar de rumbo, comenzar de nuevo, aprender, equivocarnos, descansar y volver a intentarlo.
Quizá no podamos elegir todo lo que nos sucede, pero sí podemos decidir qué hacemos con aquello que la vida pone en nuestro camino.
Así que no esperes a sentirte fuerte para comenzar.
A veces empezamos caminando con miedo y terminamos descubriendo que, paso a paso, la confianza vuelve a encontrarnos.





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