Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Cuando creías que yo no te estaba mirando..



Los niños observan mucho más de lo que imaginamos. 

No solo escuchan nuestras palabras; también aprenden de nuestros gestos, nuestras decisiones y de la manera en que tratamos a los demás. Porque quizá la mejor enseñanza que podemos dejarles no sea lo que les decimos, sino aquello que ven en nosotros cada día.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te vi colgar mi primer dibujo en la nevera y corrí a hacer otro.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te vi poner alimento en la tacita del gato y aprendí que es bueno cuidar a los animales.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, pero que está bien llorar.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te vi hacer mi postre favorito y aprendí que las cosas pequeñas son las que hacen la vida especial.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te escuché hacer una oración y supe que hay un Dios al que siempre puedo acudir. Aprendí a confiar en Él.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te sentí darme el beso de las buenas noches y me sentí amado y protegido.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te vi preparar un plato de comida y llevarlo a un amigo enfermo y aprendí que todos debemos cuidar unos de otros.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te vi dar de tu tiempo y tu dinero para ayudar a personas que no tenían nada y aprendí que quienes tienen más deben ayudar a quienes lo necesitan.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...te vi cuidar nuestra casa y de nosotros, y aprendí que debemos cuidar lo que nos ha sido dado.

Cuando creías que yo no te estaba mirando...

...aprendí de ti las lecciones de la vida que necesitaba: cómo ser una persona buena, generosa y responsable.

Te miré y quise decirte:

“GRACIAS POR TODAS LAS COSAS QUE VI CUANDO CREÍAS QUE YO NO TE ESTABA MIRANDO.”   

Todos nosotros, padres, familiares y amigos, influimos de alguna manera en la vida de los niños que tenemos a nuestro alrededor.

Ellos nos observan, incluso cuando pensamos que no lo hacen.

Seamos para ellos el ejemplo que queremos que algún día lleguen a ser.


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