Avanzar también puede ser detenerse
Vivimos con la sensación de que siempre tenemos que estar haciendo algo, avanzando, consiguiendo metas. Pero hay momentos en los que lo más necesario no es correr, sino bajar el ritmo y escuchar lo que necesitamos. Porque descansar también forma parte del camino.
Hay días para sembrar palabras y días para cuidar el alma.
Días para avanzar con ilusión y otros en los que necesitamos detenernos, respirar y simplemente estar.
No todos los días tenemos la misma energía, ni todos los momentos nos piden lo mismo. Pretender mantener siempre el mismo ritmo solo consigue que olvidemos algo esencial: también necesitamos descansar para poder continuar.
Aprender a reconocer cuándo es momento de avanzar y cuándo es momento de parar es una forma de sabiduría.
Porque tanto lo que hacemos como aquello que nos permitimos no hacer tiene su importancia.
Hay días para dar y días para recibir. Días para caminar y días para descansar.
Ambos son necesarios.






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