Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Las nubes siempre pasan

Tú eres el cielo

Hay días en los que nuestra mente se llena de pensamientos, preocupaciones y emociones que parecen ocuparlo todo. Pero, aunque en ese momento resulte difícil verlo, ninguna tormenta dura para siempre. Los pensamientos pasan. Tú permaneces.


A veces hay tormentas. Otras, el cielo está despejado.

Pero hay algo importante: las nubes siempre pasan.

El problema comienza cuando nos subimos a la nube y dejamos que nuestros pensamientos nos lleven lejos del presente, del cuerpo y de nosotros mismos.

Entonces empezamos a vivir en piloto automático, dando vueltas una y otra vez a lo que ocurrió, a lo que podría ocurrir o a aquello que quisiéramos cambiar.

Y cuanto más pensamos, más lejos parece que estamos de la calma.

Volver no siempre significa pensar más. A veces significa todo lo contrario: bajar al cuerpo, sentir los pies sobre el suelo, respirar, tocar tierra y volver al momento presente.

Observar lo que pensamos sin convertirnos en aquello que pensamos.

Porque no eres tus pensamientos.

Un pensamiento puede aparecer y desaparecer. Puede ser luminoso o puede llenarse de miedo. Puede quedarse unos minutos o acompañarte durante horas.

Pero sigue siendo solo una nube atravesando el cielo.

Tú eres el cielo.

Y por muy oscuras que parezcan algunas nubes, ninguna puede ocupar para siempre todo el espacio.

Déjalas pasar.

Y cuando el ruido de la mente se hace demasiado fuerte, quizá lo que necesitamos no sea buscar más respuestas, sino detenernos y escuchar lo que aparece cuando todo se calma. Puedes seguir reflexionando sobre ello en "Cuando el ruido se aleja".


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