Cuando el silencio nos habla
Quizá no siempre necesitamos encontrar respuestas. A veces solo necesitamos parar, respirar y escuchar aquello que el ruido de cada día nos impide oír. Porque cuando todo se aquieta, descubrimos que la calma también tiene algo que decirnos.
Vivimos rodeados de ruido. Prisas, preocupaciones, obligaciones y pensamientos que parecen no detenerse nunca.
Sin darnos cuenta, olvidamos escuchar el sonido más importante: el de nuestra propia calma.
Hay momentos en los que sentarse unos minutos, sostener una taza caliente entre las manos y contemplar el silencio puede ser el mejor regalo que nos hagamos.
No porque los problemas desaparezcan, sino porque cambia nuestra manera de mirarlos.
La calma no siempre llega cuando todo está resuelto. A veces aparece cuando dejamos de luchar contra el momento presente y, simplemente, respiramos.
No tengas miedo al silencio. En él también habitan las respuestas, los sueños que habías olvidado y esa paz que tantas veces buscamos fuera, sin saber que siempre ha vivido dentro de nosotros.
Porque hay silencios que no están vacíos…
Están llenos de paz.






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