Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


La mariposa y el escorpión

¿Cuántas veces confundimos comprender a alguien con olvidar cuidarnos a nosotros mismos?"

Se puede amar mucho a alguien, pero si estar a su lado destruye tu esencia o te obliga a sangrar, debes marcharte. Las mariposas no nacieron para perder sus alas, sino para volar.



Una mariposa se posó al lado de un escorpión. Ella no tenía miedo. Él nunca había conocido algo tan gentil.

Ella le dijo:

—No me asustas.

Nadie le había dicho eso nunca.

Así que comenzó a seguirla con cuidado, lentamente, escondiendo su aguijón detrás de su espalda.

Pasaron los días juntos. Ella le mostró las flores, la luz del sol y la suavidad del viento. Le enseñó un mundo que él ni siquiera sabía que existía.

Una tarde, ella sonrió y le dijo:

—Ojalá pudieras volar conmigo.

Él miró su cuerpo pesado, su cola afilada y respondió en voz baja:

—Yo también lo desearía.

Aquella noche, mientras la mariposa dormía a su lado, su cola se contrajo. Fue un reflejo.
Un hábito. Una naturaleza contra la que llevaba toda la vida luchando.

La mariposa despertó con un profundo dolor en sus alas. Lo miró con el corazón roto.

—Dijiste que no me harías daño.

Con lágrimas en los ojos, él respondió:

—Nunca fue mi intención.

Ella guardó silencio unos instantes y, con una tristeza inmensa, susurró:

—Lo sé... y precisamente por eso duele aún más.

Con las alas temblorosas emprendió el vuelo. No porque hubiera dejado de quererlo, sino porque comprendió que quedarse significaba seguir perdiendo la capacidad de volar.

Él la vio alejarse sabiendo que el amor, por sí solo, no siempre basta para cambiar aquello que uno no ha aprendido a sanar.

No todas las personas que te lastiman lo hacen con maldad. Algunas cargan heridas, miedos o patrones que todavía no han conseguido transformar. 

Comprender su historia puede despertar compasión, pero nunca debe convertirse en un motivo para permanecer donde tus alas se siguen rompiendo.

¿Cuántas veces confundimos comprender a alguien con olvidar cuidarnos a nosotros mismos?

¿Hasta dónde debe llegar el amor antes de empezar a olvidar el amor propio?

"También eres responsable de cuidar tus propias alas. Las alas no están hechas para demostrar cuánto dolor pueden soportar, sino para recordar que siempre fueron creadas para volar"

Hay despedidas que no nacen del desamor, sino del profundo deseo de conservar intactas nuestras alas.

Reflexión final: 

A veces amar bien también significa saber cuándo alejarse.

Detrás de la imagen:

La mariposa representa la bondad, la sensibilidad y la capacidad de confiar. Sus alas simbolizan aquello que todos debemos proteger: nuestra paz, nuestra esencia y nuestra libertad para seguir volando.

El escorpión no representa la maldad. Representa a las personas que, aun teniendo buenos sentimientos, cargan heridas, miedos o patrones que todavía no han aprendido a sanar.

La distancia entre ambos refleja ese instante en el que el cariño sigue existiendo, pero también nace la comprensión de que el amor, por sí solo, no siempre basta para evitar el sufrimiento.

Las pequeñas flores azules nos recuerdan que incluso en las historias más difíciles sigue habiendo belleza, aprendizaje y esperanza.

Y el cielo azul de la noche simboliza ese momento de silencio en el que comprendemos que marcharnos, a veces, también es una forma de cuidar de nosotros mismos.

Porque comprender a alguien no significa dejar que rompa nuestras alas. Y alejarse no siempre es un acto de rechazo; muchas veces es un acto de amor propio.

"Hay encuentros que nos cambian la vida y despedidas que nos enseñan a proteger el vuelo de nuestras propias alas."


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