Lo que damos también habla de nosotros
A veces esperamos de los demás cosas que nosotros mismos no estamos dispuestos a ofrecer. Queremos comprensión, apoyo, respeto o sinceridad, pero olvidamos que las relaciones también se construyen desde lo que damos. Antes de exigir, quizá deberíamos preguntarnos qué estamos aportando nosotros.
Si no das, no pidas.
Si no sumas, no restes.
Si no apoyas, no critiques.
Si no preguntas, no supongas.
No hables de lo que no sabes.
No exijas lo que no das.
Porque al final, más que reclamar a los demás lo que esperamos recibir, quizá lo más honesto sea empezar por nosotros mismos.
Da lo que esperas encontrar y deja que tus actos hablen por ti.






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