
Cuando dejar ir también es cuidarte
Hay cosas que no están en nuestras manos, por mucho que pensemos en ellas, intentemos resolverlas o les demos mil vueltas. A veces, la calma comienza justo cuando aceptamos que no todo depende de nosotros. Soltar no es perder; es dejar espacio para vivir.
Y seguir dándoles vueltas no las coloca en nuestras manos; solo las deja ocupando espacio en nuestra mente.
Soltar no es rendirse.
Es dejar de gastar energía en aquello que no depende de ti y hacer espacio para la calma.
No todo necesita una respuesta inmediata. No todo necesita ser comprendido hoy. Hay situaciones que simplemente necesitan tiempo, y otras que debemos aceptar aunque no sean como nos gustaría.
Aprender a distinguir lo que podemos cambiar de aquello que debemos dejar ir también es una forma de cuidarnos.
Respira.
Suelta.
Confía.
Si está fuera de tus manos, intenta dejarlo también fuera de tu mente.
No todo lo que piensas merece tu energía.
A veces, la paz no llega cuando conseguimos controlar lo que sucede, sino cuando dejamos de luchar contra aquello que no podemos cambiar.
Quizá soltar no cambie lo que ocurre fuera, pero puede cambiar la manera en que lo vivimos por dentro.





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