
Cuando solo necesitas ver el siguiente paso
Hay momentos en los que no necesitamos saber cómo terminará el camino. Nos basta con encontrar un poco de luz que nos permita avanzar un paso más.
A veces esperamos que todo se aclare de golpe, cuando quizá la vida solo nos está pidiendo que confiemos y sigamos caminando.
Hay luces que no están hechas para iluminar el camino entero. Solo para alumbrar el siguiente paso. Y, curiosamente, eso suele ser suficiente para seguir adelante.
No todas las noches necesitan terminar para que vuelva la esperanza. A veces basta con encender una pequeña luz en el lugar adecuado.
Una palabra amable, una persona que nos acompaña, un recuerdo bonito, una taza de té en silencio o simplemente la decisión de levantarnos una mañana más pueden convertirse en esa pequeña luz que necesitamos.
No tienes que saber hoy cómo resolverlo todo. No tienes que tener todas las respuestas ni conocer cada curva del camino.
Solo necesitas ver dónde poner el siguiente paso.
Y si hoy la luz parece demasiado pequeña, no importa. Incluso una llama diminuta puede romper la oscuridad.
Sigue caminando.
A veces la esperanza no llega como un gran resplandor.
A veces llega como una pequeña luz que simplemente nos dice: continúa.





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