
Hay días para avanzar y otros simplemente para seguir.
No todos los días tenemos las mismas fuerzas. Hay momentos en los que caminar cuesta un poco más, y está bien. Lo importante no es avanzar siempre al mismo ritmo, sino no olvidar que incluso los pasos más pequeños siguen siendo pasos.
Aunque el camino a veces pese, recuerda que la vida continúa y que siempre nos ofrece una nueva oportunidad para seguir.
Habrá días difíciles, momentos de cansancio y dudas que nos hagan pensar que ya no podemos más. Días en los que avanzar parezca demasiado esfuerzo y lo único que necesitemos sea detenernos un poco y respirar.
No te exijas caminar al mismo ritmo todos los días.
También está bien ir despacio. También está bien descansar.
Lo importante es no olvidar todo lo que ya has sido capaz de superar y recordar que un paso pequeño sigue siendo un paso.
Quizá hoy no puedas llegar tan lejos como ayer.
No importa.





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