
Unas palabras para quienes hoy caminan con el corazón cansado
Para quienes están atravesando días difíciles, para quienes sienten que el corazón pesa demasiado y no encuentran todavía la manera de mirar hacia delante. A veces no necesitamos que nos digan que todo estará bien. Necesitamos simplemente sentir que no estamos solos, que podemos avanzar despacio y que está bien detenernos cuando el camino se hace demasiado duro. Quizá estas palabras puedan acompañarte un poquito mientras encuentras, paso a paso, tu propia manera de seguir.
Hay momentos en la vida en los que seguir adelante parece una frase demasiado grande.
Cuando perdemos a alguien que queremos, el mundo continúa como si nada hubiera ocurrido. Las calles siguen llenas, la gente sigue con sus cosas, amanece otro día, llegan nuevos mensajes, tenemos que levantarnos, comer, trabajar, hacer aquello que toca…
Pero dentro de nosotros algo ha cambiado.
Y durante un tiempo quizá no sepamos muy bien cómo seguir viviendo en un mundo en el que esa persona ya no está.
Nos dicen que el tiempo ayuda.
Y seguramente lo hace.
Pero el tiempo no borra una ausencia.
No devuelve las conversaciones que quedaron pendientes, ni los abrazos que ya no podremos dar, ni esos pequeños momentos que ahora recordamos con una mezcla de amor y tristeza.
El tiempo quizá haga algo diferente.
Nos enseña, muy despacio, a vivir con el recuerdo.
A llevar la ausencia de otra manera.
Porque hay personas que dejan una huella tan profunda en nosotros que, aunque ya no podamos tenerlas a nuestro lado, siguen formando parte de quienes somos.
En una frase que recordamos.
En una canción.
En una costumbre.
En una fotografía.
En una manera de mirar la vida que aprendimos de ellas.
Y quizá por eso seguir adelante no significa dejar atrás a quien se fue.
Significa aprender a caminar llevando su recuerdo con nosotros.
Habrá días en los que parezca que estamos un poco mejor y otros en los que una fecha, una canción o cualquier pequeño detalle vuelva a abrir la herida.
Y está bien.
No hay una manera correcta de vivir un duelo.
No hay un tiempo exacto para dejar de llorar.
No tenemos que aparentar que estamos bien para que los demás se queden tranquilos.
Podemos llorar.
Podemos echar de menos.
Podemos enfadarnos.
Podemos sentirnos perdidos.
Podemos incluso reír un día y sentirnos culpables por haberlo hecho.
Pero la alegría no significa que hayamos olvidado.
Volver a sonreír no es traicionar a quien amamos.
Es simplemente descubrir que, incluso después del dolor, la vida todavía puede regalarnos algún momento bonito.
Y quizá eso sea lo que necesitamos permitirnos.
No olvidar.
No dejar de querer.
No fingir que no duele.
Simplemente dar un pequeño paso cuando podamos.
Y si un día no podemos darlo, descansar.
Mañana ya veremos.
Porque seguir adelante no siempre significa caminar deprisa.
A veces seguir adelante es levantarnos de la cama.
Abrir la ventana.
Darnos una ducha.
Comer algo.
Salir a tomar el aire.
Contarle a alguien cómo nos sentimos.
O simplemente pasar el día como buenamente podamos.
También eso es avanzar.
Y llegará un momento, aunque ahora parezca imposible, en el que recordar ya no duela exactamente de la misma manera.
Quizá sigamos llorando.
Quizá sigamos echando de menos.
Pero junto al dolor aparecerá también el agradecimiento por haber tenido a esa persona en nuestra vida.
Por todo lo que nos dio.
Por todo lo que aprendimos.
Por todos esos momentos que nadie podrá quitarnos.
Porque algunas personas se marchan de nuestra vida, pero no desaparecen completamente.
Se quedan viviendo en nosotros.
Y quizá esa sea una de las formas más bonitas de seguir queriendo a alguien cuando ya no podemos abrazarlo:
seguir viviendo,
seguir soñando,
seguir sonriendo cuando podamos,
seguir siendo nosotros mismos,
y llevar un poquito de esa persona en cada paso que demos.
No porque la hayamos olvidado.
Sino precisamente porque la recordamos.
Y quizá seguir adelante sea eso: aprender a caminar con una ausencia, sin dejar que esa ausencia nos quite para siempre las ganas de vivir.





2 comentarios:
Hola Nayade García, eres una escritora inspirada, gracias por estos cuentos y realidades que compartes. Si puedes ponerlas en papel, hazlo y compártelo yo te lo compro; puedo leerlo aquí en el celular pero disfruto más un libro 📖 o no sé si me des permiso de imprimirlo. Soy MaTeresa Monzon Flores 🌺 Actualmente vivo en Cancún Mexico; deje todo y vine a otro clima; soy de Chihuahua, Mexico.. Dios te bendiga 🌟🙏🏻🌟
Gracias por tus palabras, puedes imprimir todo lo que quieras.
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