Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Escucha tu voz Interior

Hay respuestas que no encontramos fuera, porque llevan mucho tiempo esperando dentro de nosotros.

Vivimos rodeados de voces. Las de quienes nos quieren, las de quienes opinan sobre nuestra vida y hasta las que nosotros mismos vamos acumulando con los años. Pero entre todo ese ruido existe una voz mucho más silenciosa, una que a veces dejamos de escuchar y que, quizá, conoce mejor que nadie aquello que necesitamos.


Hay respuestas que no encontramos fuera, porque llevan mucho tiempo esperando dentro de nosotros.

Vivimos rodeados de voces.

Las de quienes nos quieren, las de quienes opinan sobre nuestra vida y hasta las que nosotros mismos vamos acumulando con los años.

Pero entre todo ese ruido existe una voz mucho más silenciosa.

Una voz que no suele gritar.

Solo espera.

A veces la vida nos pone delante de decisiones que no sabemos tomar. Preguntamos, buscamos consejos, damos vueltas a las cosas y tratamos de encontrar fuera una respuesta que quizá llevamos tiempo sintiendo dentro.

Y entonces aparece esa pequeña voz que nos dice:

"Esto sí".

O quizá:

"Por aquí no".

No siempre queremos escucharla.

Porque escuchar lo que sentimos de verdad también puede obligarnos a reconocer cosas que preferiríamos seguir ignorando.

Nos puede pedir que cambiemos de camino.

Que soltemos algo.

Que digamos que no.

Que perdonemos.

Que nos quedemos.

O que, sencillamente, nos demos un poco de tiempo antes de decidir.

Por eso creo que, de vez en cuando, necesitamos detenernos.

No seguir los pasos de otros solo porque parecen saber hacia dónde van.

No vivir intentando cumplir expectativas que quizá nunca fueron nuestras.

Sentarnos un momento con nosotros mismos y dejar que el silencio haga su parte.

Porque no todo lo importante necesita palabras.

Hay sentimientos que se entienden mejor cuando dejamos de intentar explicarlos.

Y quizá nuestra voz interior no tenga todas las respuestas.

Pero sí puede ayudarnos a recordar quiénes somos.

Me gusta pensar en una vasija de barro.

Podemos admirar su forma, su color, sus imperfecciones... pero lo que realmente la hace útil es ese espacio vacío que guarda en su interior.

También una habitación necesita espacios vacíos para poder ser habitada.

Una puerta necesita un hueco para poder abrirse.

Una ventana necesita un espacio por el que pueda entrar la luz.

Y nosotros también necesitamos nuestros propios espacios vacíos.

Momentos sin ruido.

Sin prisas.

Sin opiniones ajenas.

Momentos en los que podamos simplemente estar.

Quizá sea ahí donde volvamos a encontrarnos.

Porque algunas respuestas no llegan cuando más las buscamos, sino cuando dejamos de perseguirlas y aprendemos a escucharnos.

No tengas miedo de detenerte.

No siempre tienes que saber qué hacer.

No siempre tienes que tener una respuesta preparada.

A veces basta con respirar, guardar silencio y prestar atención a aquello que, muy dentro de ti, llevas tiempo intentando decirte.

Tal vez tu voz interior no tenga que enseñarte quién ser.

Tal vez solo tenga que recordarte quién eres.

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