Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


El libro de tu vida


Cada página que hemos vivido forma parte de nuestra historia, pero ninguna nos impide seguir escribiendo.

A veces necesitamos detenernos y mirar hacia atrás para reconocer todo lo que hemos vivido. Hay páginas que nos llenan de orgullo, otras que todavía duelen y algunas que, si pudiéramos, escribiríamos de otra manera. Pero todas forman parte de nosotros.

El día que llegaste al mundo recibiste un libro con todas sus páginas en blanco. No sabías todavía qué ibas a escribir en ellas, ni quiénes serían los protagonistas de tu historia. Solo sabías llorar, mientras alrededor de ti comenzaban a llegar los primeros besos, las primeras caricias y el amor de quienes te esperaban.

Desde entonces has ido llenando sus páginas.

Algunas estarán llenas de momentos que recordarás con una sonrisa. Otras quizá tengan lágrimas, errores, despedidas o decisiones que hoy habrías tomado de otra manera.

Y también habrá páginas que te costará volver a leer.

Pero todas forman parte de tu historia.

A veces vivimos tan deprisa que olvidamos detenernos y mirar ese libro que llevamos escribiendo durante años. Y quizá, cuando lo hacemos, descubrimos que no somos la misma persona que comenzó a escribir aquellas primeras páginas.

Hemos aprendido. Hemos caído. Hemos vuelto a levantarnos. Hemos amado, perdido, esperado y comenzado de nuevo.

No puedes arrancar las páginas que ya has escrito, pero tampoco necesitas hacerlo.

Puedes aprender de ellas.

Porque incluso de las páginas más difíciles puede nacer algo bueno: una mirada diferente, una decisión nueva, una forma distinta de entender la vida.

Tu historia no tiene que ser perfecta para ser valiosa.

Y quizá eso sea lo verdaderamente importante: comprender que mientras sigamos aquí, todavía queda espacio para escribir.

No importa cuántas páginas hayas llenado ni cuántas desearías cambiar. Siempre existe un nuevo párrafo, una nueva oportunidad, una palabra que todavía no has escrito.

No busques que tu libro sea perfecto.

Haz que sea tuyo.

Escribe con aquello que eres hoy, no con quien fuiste ayer. Llena las páginas que quedan de momentos que merezcan ser recordados, de personas que quieras, de pequeños instantes que te hagan sentir vivo.

Porque al final, quizá lo más hermoso no sea tener una historia sin errores, sino poder mirar atrás y decir:

Esta es mi vida. Con sus aciertos y sus equivocaciones. Con sus páginas luminosas y sus páginas difíciles. Y volvería a escribirla, porque cada una de ellas me trajo hasta aquí.


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