Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Lo que aún puede crecer en ti


A veces, lo que parece pequeño guarda dentro todo lo necesario para convertirse en algo hermoso.

Hay sueños que permanecen mucho tiempo en silencio, esperando que llegue el momento adecuado para comenzar a crecer. A veces basta con cuidar esa pequeña semilla que llevamos dentro y confiar en que, cuando llegue su momento, encontrará la manera de abrirse camino hacia la luz. 


A veces pienso que dentro de cada uno de nosotros existe un pequeño jardín que nadie más puede ver.

En él guardamos deseos, ilusiones, proyectos y también esos sueños que alguna vez dejamos aparcados porque la vida nos llevó por otros caminos.

Algunos parecen tan pequeños que casi nos olvidamos de ellos.

Pero siguen ahí.

Como una semilla bajo la tierra, esperando.

Una semilla no tiene prisa. No necesita demostrar lo que será mañana. Solo necesita encontrar un poco de tierra donde arraigar, algo de luz y tiempo para comenzar su transformación.

Quizá nosotros también necesitemos eso.

Un poco de paciencia con nosotros mismos.
Un lugar donde sentirnos en paz.
Y la confianza suficiente para creer que todavía podemos crecer.

Porque no todos los sueños tienen que convertirse en grandes proyectos. Algunos simplemente nos devuelven las ganas de levantarnos por la mañana. Otros nos enseñan algo nuevo. Algunos llegan para abrir una puerta que creíamos cerrada.

Y otros aparecen cuando menos los esperamos.

La vida también tiene sus estaciones.

Hay momentos en los que sentimos que todo florece y otros en los que parece que nada sucede. Pero incluso durante el invierno, debajo de la tierra, algo puede estar preparándose.

Por eso no deberíamos confundir quietud con ausencia de crecimiento.

A veces estamos creciendo sin darnos cuenta.

Cada experiencia nos deja algo. Una pérdida puede enseñarnos a valorar. Un cambio puede descubrirnos una fuerza que desconocíamos. Un momento difícil puede hacernos mirar hacia dentro y encontrar allí una parte de nosotros que llevaba mucho tiempo esperando ser escuchada.

Y quizá nuestros sueños no estén desaparecidos.

Quizá simplemente estén echando raíces.

Tal vez por eso nunca sea demasiado tarde para volver a mirar hacia dentro y preguntarnos:

¿Qué sueño sigue esperando en mí?
¿Qué parte de mi vida necesita un poco de luz?
¿Qué me gustaría cuidar para que algún día pueda florecer?

No sabemos cuánto tardará cada semilla en convertirse en árbol.

Y quizá no tengamos que saberlo.

Lo importante es no dejar de sembrar.

Porque hay sueños que necesitan tiempo, pero también necesitan que alguien crea en ellos.

Y ese alguien somos nosotros.

Reflexión final:

No todos los comienzos son visibles.

Hay cambios que empiezan muy despacio, casi en secreto, mientras por fuera parece que nada está ocurriendo.

Por eso, si hoy sientes que estás detenido, recuerda que también bajo la tierra están ocurriendo cosas.

Quizá todavía no veas las ramas, ni las flores, ni los frutos.

Pero eso no significa que no estés creciendo.

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