Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Con el tiempo...


Aprender a caminar contigo mismo también es una forma de crecer.

Con los años aprendemos cosas que nadie puede enseñarnos por nosotros.  Descubrimos que amar no significa poseer, que estar acompañado no siempre significa sentirse seguro y que, antes de esperar que alguien nos cuide, también tenemos que aprender a cuidarnos.


Con el tiempo aprendes la diferencia entre tomar la mano de alguien y querer dirigir sus pasos.

Comprendes que amar no significa depender, y que la compañía puede ser maravillosa sin convertirse en una necesidad.

Aprendes que un beso no es un contrato, que un regalo no es una promesa y que ninguna relación debería hacernos olvidar quiénes somos.

También aprendes a aceptar las derrotas con la cabeza alta.

No porque no duelan, sino porque comprendes que perder alguna vez forma parte del camino.

Con el tiempo descubres que no puedes vivir constantemente esperando lo que traerá mañana.

El futuro es incierto y está bien que lo sea.

Por eso empiezas a construir tu vida desde el presente, desde este día que tienes delante, desde las pequeñas decisiones que sí están en tus manos.

Aprendes también que incluso el sol más cálido puede quemar si permaneces demasiado tiempo bajo sus rayos.

Y entiendes que querer a alguien no significa olvidarte de ti.

Siembra tu propio jardín. Cuida tu mundo interior. Aprende a disfrutar de tu propia compañía.

No esperes siempre a que alguien llegue con flores.

A veces las flores más bonitas son las que aprendemos a cultivar nosotros mismos.

Y poco a poco descubres que eres más fuerte de lo que pensabas.

Que puedes caer y volver a levantarte.

Que puedes perder y seguir adelante.

Que puedes cerrar una puerta y comenzar a construir otro camino.

Y entonces comprendes que no necesitas tenerlo todo resuelto para seguir caminando.

Solo necesitas confiar un poco más en ti.

Porque cada día trae consigo una nueva oportunidad.

Y cada mañana, aunque no sepamos qué nos espera, vuelve a amanecer.

Reflexión final

Quizá crecer sea precisamente esto: dejar de esperar que la vida nos dé todas las respuestas y empezar a construirlas nosotros mismos.

Aprender a amar sin perdernos, a compartir sin depender y a caminar junto a otros sin olvidar nuestro propio camino.

Porque cuando aprendemos a estar bien con nosotros mismos, la compañía deja de ser una necesidad y se convierte en una elección.

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