Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


¡ VIDA !

Sobre vivir con intensidad y entender las tormentas como parte del crecimiento.

No tomes las tormentas como castigos. Los vientos fuertes hacen que tus raíces se hagan más profundas. No todo lo que cae, se pierde. A veces, simplemente, se transforma en lo que vendrá después.


Vive siempre tu vida al máximo.

Disfruta de la risa, acaricia una estrella.
Sonríe hoy y brilla en todos tus mañanas.

Abre el corazón a los extraños;
el destino te tiene reservados nuevos amigos.
Aventúrate,
conquista lo inconquistable.

Mira allí donde los demás no quieren mirar,
y cuestiona todo lo cuestionable.
Recuerda que la felicidad es el
hogar que construimos en nuestro interior.

Expresa lo que piensas con dulzura.
Escucha una sinfonía en el silencio.
Abre tu corazón...
Desafía el mañana y atesora el pasado.

Toma todo lo que puedas de esta hermosa creación
llamada

¡Vida!

La vida es un jardín:
lo que siembres en ella, eso te devolverá.
Así que elige buenas semillas,
riégalas.
Y, con seguridad,
tendrás las flores más bellas.

No tomes las tormentas como castigos.
Piensa que los vientos fuertes harán
que tus raíces se hagan más profundas,
para que tu rosal resista mejor
lo que habrá de venir.

Sonríe.

Abre tus ramas agradecidas hacia el sol
y siente la suave brisa.
Cuando tus hojas caigan,
no te lamentes.
Serán tu propio abono.
Reverdecerás y tendrás flores nuevas.

Detrás de la imagen: 

En esta imagen, nada se pierde. Las hojas que caen del rosal no desaparecen: se transforman en luz, y esa misma luz viaja hasta el otro extremo del camino para dar vida a una rosa nueva.

Así son también los ciclos de la vida. Lo que hoy sentimos como pérdida —una etapa que termina, una fuerza que se va— puede convertirse, con el tiempo, en el alimento silencioso de algo nuevo que aún no vemos florecer.

El camino sigue abierto al fondo, y las siluetas que caminan por él nos recuerdan que la vida continúa, aunque cambie de forma.

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