Sobre encontrar sentido al dolor y descubrir que no estamos tan solos como creemos.
Una noche, en medio de mis lágrimas, sentí una presencia que me hizo una pregunta que nunca olvidé: ¿por qué lloras?.
¿Por qué lloras?
Déjame ayudarte.
Yo también he caminado por ese sendero.
Yo también me he sentido solo.
Yo sé lo que es llorar.
Yo sé lo que es sufrir.
Yo sé lo que es perderlo todo,
hasta las esperanzas.
Pero también sé lo que es vivir,
también sé lo que es reír,
también sé lo que es amar.
¿Que cómo?
Era una noche,
una noche más oscura que cualquier otra noche,
mis lágrimas rodaban por mis mejillas
cuando sentí una presencia que me preguntó:
"¿Por qué lloras?"
Y al mirarla, vi en ella algo que no supe nombrar:
un dolor tan profundo como el mío,
en el que yo podía reconocer lo que a mí me estaba pasando.
Y le pregunté:
"¿Por qué lloras?"
Y ella me respondió:
"He visto tus lágrimas y he oído tu clamor.
Y esas mismas lágrimas son las que, con el tiempo,
abren caminos en el desierto
y ríos en la soledad."






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