Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Prometo



Diez promesas para vivir con más autenticidad

A veces necesitamos hacer una pausa y preguntarnos si estamos viviendo de acuerdo con lo que realmente somos, con nuestros valores y con aquello que queremos dejar en el mundo.  Estas diez promesas son una invitación a mirarnos con más cariño, escuchar nuestra voz interior y recordar que nuestra vida también puede dejar una huella positiva en los demás.


Léelas despacio. Quizá alguna de ellas sea precisamente la promesa que hoy necesitas hacerte.

Prometo

Te invito a leerlas en voz alta, pensando detenidamente en lo que significa cada una:

1. Prometo mostrar en mi vida lo que realmente soy y no intentar ser la imitación de alguien más.

2. Prometo no menospreciarme ni restar valor a quien soy. No volveré a decir «soy simplemente…», porque no hay nada sencillo ni pequeño en una persona.

3. Prometo regalarme diez minutos de silencio y calma cada día para conectar conmigo y escuchar mi voz interior.

4. Prometo utilizar mis palabras para acercar mis sueños a mis acciones.

5. Prometo utilizar mi voz para fortalecerme y, siempre que pueda, fortalecer también a quienes me rodean.

6. Prometo ofrecer parte de mi tiempo para ayudar a los demás y aportar algo bueno a mi comunidad.

7. Prometo preguntarme de vez en cuando quién soy, en qué creo, qué agradezco y qué valores quiero defender.

8. Prometo dedicar un momento a descubrir cuál es mi propósito y qué quiero aportar a la vida.

9. Prometo vivir siendo consciente de que mis actos dejan huella.

10. Prometo compartir lo bueno que aprenda por el camino y ayudar a que también llegue a otras personas.

Todos tenemos algo valioso que ofrecer a quienes nos rodean.

Una palabra, un gesto, una mano tendida, nuestro tiempo, nuestros conocimientos, nuestra forma de amar… quizá nunca sepamos hasta dónde puede llegar algo que hicimos con buena intención.

Porque no necesitamos hacer grandes cosas para dejar una huella. A veces basta con hacer el bien allí donde estamos.

Reflexión final

Quizá una promesa no tenga valor porque la pronunciemos, sino porque intentemos vivirla.

No se trata de cumplirlas todas perfectamente. Se trata de empezar por una, hacerla nuestra y dejar que poco a poco transforme nuestra manera de caminar por la vida.

Y quizá, al final, la huella más bonita que podamos dejar sea haber hecho un poquito mejor la vida de alguien que se cruzó con nosotros.




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