Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


El secreto está en las ganas


A veces no necesitamos más suerte, sino más ganas de seguir

A veces miramos lo que consiguen los demás y pensamos que han tenido más suerte que nosotros. Vemos el resultado, pero no todo lo que hubo detrás para llegar hasta allí. Quizá no todo dependa de nosotros, pero sí podemos elegir cuánto empeño ponemos en aquello que de verdad nos importa.


Porque muchas veces, el primer paso para acercarnos a nuestros sueños no es tener más suerte, sino recuperar las ganas.

¡Qué mala suerte tengo! ¡Las cosas siempre les salen bien a los demás! Cuando quieren un trabajo, lo consiguen; cuando no estudian, aprueban… A mí nunca me pasa eso. Parece que todo me sale mal. ¿Por qué me pasa esto a mí?

¿Te suena este discurso?

Quizá alguna vez también hayas pensado así, especialmente en esos días en los que todo parece ponerse cuesta arriba y los pensamientos negativos empiezan a ocupar demasiado espacio.

Pero quizá el secreto no esté únicamente en la suerte.

Quizá el secreto esté en las ganas.

Lamentarnos continuamente por aquello que no tenemos no nos acerca a conseguirlo. A veces necesitamos detenernos, cambiar la mirada y preguntarnos qué podemos hacer nosotros para empezar a cambiar las cosas.

No todo depende de nuestra voluntad, por supuesto. Hay circunstancias que no podemos controlar y momentos en los que, por mucho que lo intentemos, las cosas no salen como esperábamos.

Pero hay muchas otras que sí están, al menos en parte, en nuestras manos.

Ahí es donde entran las ganas.

Las ganas de empezar.

Las ganas de aprender.

Las ganas de volver a intentarlo.

Las ganas de seguir adelante cuando algo no ha salido bien.

Muchas veces pensamos que detrás de las cosas buenas que les ocurren a los demás solo ha habido un golpe de suerte. Vemos el resultado, pero no siempre vemos las horas de esfuerzo, las dudas, los errores y las veces que tuvieron que volver a empezar.

Claro que la suerte existe. Sería absurdo negarlo.

Pero también existe la constancia, la ilusión, el trabajo y esa fuerza interior que nos hace continuar cuando todavía no vemos resultados.

Por eso, ¿por qué no empezar a construir nuestros sueños poniendo como cimientos las ganas?

Un poco más de perseverancia.

Un poco más de esfuerzo.

Un poco más de confianza.

Y aquello que parecía un fracaso puede terminar abriendo un camino que ni siquiera habíamos imaginado.

Las ganas, la pasión y la motivación no garantizan que todo salga como queremos, pero pueden ayudarnos a no abandonar aquello que realmente merece la pena.

Y me parece importante ese matiz, porque así no prometemos que con ganas se consigue absolutamente todo. La vida no funciona siempre así, y tu blog gana mucho cuando deja espacio para esa realidad.

Reflexión final

A veces no podemos elegir lo que nos sucede, pero sí podemos decidir si dejamos que aquello que nos ocurre nos quite las ganas de seguir.

Quizá hoy no tengas fuerzas para conquistar grandes sueños. No pasa nada. A veces basta con tener las suficientes ganas para dar un pequeño paso más.

Porque también se llega lejos caminando despacio, siempre que no dejemos de caminar.



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