Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Los niños aprenden lo que viven


Lo que sembramos en la infancia puede acompañarnos durante toda la vida.

Los niños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que les decimos. Observan cómo hablamos, cómo tratamos a los demás, cómo reaccionamos ante los problemas y cómo expresamos nuestro cariño. Por eso, educar también significa ser el ejemplo que queremos que encuentren en el mundo.


Si los niños son educados entre reproches, aprenden a condenar.

Si son educados con hostilidad, aprenden a ser agresivos.

Si viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.

 Si son tratados con lástima, aprenden a autocompadecerse.

Si son puestos en ridículo, aprenden a ser tímidos.

Si viven en competencia, no aprenden a compartir.

Si son regañados por sus errores, aprenden a sentirse culpables.

Si viven carentes de estímulo, aprenden a no confiar en sí mismos.

Si no conocen el reconocimiento, no aprenden a valorar a los demás.

Si son educados sin aprobación, aprenden a buscar relaciones tóxicas.

Si viven entre mentiras, no aprenden el valor de la verdad.

Si son tratados sin amabilidad, nunca aprenden a respetar a los otros.

Si los niños crecen en un entorno de seguridad, aprenden a no temer al futuro.

Y si viven sus años más tempranos rodeados de amor sincero, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.

 Dorothy Law Nolte.

Reflexión final:

Quizá nunca sepamos hasta dónde llega una palabra nuestra, una mirada, un abrazo o incluso un ejemplo que damos sin darnos cuenta.

Los niños están aprendiendo constantemente de quienes los rodean. No necesitan adultos perfectos, sino personas capaces de ofrecerles respeto, seguridad, cariño y comprensión.

Porque aquello que reciben hoy puede convertirse mañana en la manera en que ellos miren y traten a los demás.

Y quizá una de las mejores enseñanzas que podemos dejarles sea demostrarles, con nuestros propios actos, que el amor, el respeto y la bondad también son formas de construir un mundo mejor.





No hay comentarios: