La vida no espera a que llegue el momento perfecto para ser vivida.
A veces dejamos pasar los días esperando que llegue un momento mejor, sin darnos cuenta de que la vida está sucediendo precisamente ahora. Quizá no podamos elegir todo lo que nos ocurre, pero sí podemos decidir qué hacemos con el tiempo que tenemos.
No dejes que termine el día sin haber aprendido algo, sin haber sonreído, sin haber alimentado alguno de tus sueños.
No permitas que el desaliento te convenza de que ya no merece la pena intentarlo.
No renuncies a expresar lo que sientes, a decir lo que piensas ni a defender aquello en lo que crees.
Y, sobre todo, no abandones esas ganas de hacer de tu vida algo que tenga sentido para ti.
Porque, pase lo que pase, hay algo que sigue siendo nuestro: la manera en que elegimos mirar y vivir lo que nos sucede.
La vida tiene días de desierto y días de oasis.
A veces nos derriba, nos duele y nos obliga a empezar de nuevo. Pero también nos enseña, nos transforma y nos convierte, poco a poco, en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la vida continúa escribiéndose.
Y tú todavía puedes aportar tu propia estrofa.
No dejes de soñar.
Los sueños nos recuerdan que todavía hay caminos por descubrir y deseos que merecen una oportunidad.
Tampoco tengas miedo de romper el silencio cuando necesites hablar. Guardarlo todo dentro no siempre nos hace más fuertes. Hay palabras que, cuando salen, alivian.
Valora la belleza de las cosas sencillas.
Una conversación sincera.
Una taza caliente entre las manos.
Una canción que llega en el momento adecuado.
Una mirada.
Un abrazo.
Una tarde tranquila.
A veces la felicidad no hace ruido.
No traiciones aquello que realmente eres por conseguir la aprobación de los demás. Necesitamos sentirnos queridos, sí, pero no a costa de vivir alejados de nosotros mismos.
Disfruta de la incertidumbre de tener todavía vida por delante.
Habrá miedo, dudas, errores y días difíciles. Pero también habrá encuentros inesperados, nuevas oportunidades, aprendizajes y momentos que todavía no sabes que llegarán.
Aprende de quienes caminaron antes que tú, pero recuerda que tu historia no tiene por qué parecerse a la de nadie.
Eres tú quien está escribiendo la página de hoy.
No necesitas una vida perfecta.
Necesitas una vida que puedas sentir como tuya.
Así que no esperes a que todo esté en orden para comenzar a vivir.
Mira a tu alrededor.
Respira.
Sonríe si puedes.
Haz aquello que llevas tiempo posponiendo.
Dile a alguien que lo quieres.
Y disfruta de este día, porque este momento que tienes ahora entre las manos no volverá exactamente de la misma manera.
No permitas que la vida pase delante de ti sin haberla vivido.





No hay comentarios:
Publicar un comentario