Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


¿Dónde está el verdadero Cielo?

 Buscamos el descanso y la recompensa, pero olvidamos que el verdadero paraíso no se construye con comodidad, sino con amor, compañía y fidelidad.

Hoy quiero compartir contigo una de las historias más entrañables que conozco. Un cuento sobre un hombre, su perro y su caballo, y el viaje final que emprendieron juntos. Una lección sobre lo que realmente importa cuando todo lo demás se ha desvanecido.  Prepárate una buena taza de café, acomódate, y acompáñame a recorrer este camino...


Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme, cayó un rayo y los tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo y prosiguió su camino con sus dos animales…

La carretera era muy larga y cuesta arriba. El sol era muy intenso y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él el siguiente diálogo:

—Buenos días. —Buenos días —respondió el guardián. —¿Cómo se llama este lugar tan bonito? —Esto es el Cielo. —¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos! —Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera —dijo el guardián señalando la fuente. —Pero mi caballo y mi perro también tienen sed… —Lo siento mucho —dijo el guardián—, pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto; tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de ellos había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

—Buenos días —dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

—Tenemos mucha sed: yo, mi caballo y mi perro. —Hay una fuente entre aquellas rocas —dijo el hombre indicando el lugar—. Podéis beber tanta agua como queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias.

—Podéis volver siempre que queráis —le respondió este. —A propósito, ¿cómo se llama este lugar? —preguntó el hombre. —El Cielo. —¿El Cielo? ¿Sí? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo! —Aquello no era el Cielo, era el Infierno —contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

—¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! —advirtió el hombre. —¡De ninguna manera! —sonrió el guardián—. En realidad nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…

Inevitablemente, en ocasiones, las carencias y miedos humanos nos conducen a la falta de humildad y a la pérdida de almas que han permanecido en nuestro andar sin condiciones.

Reflexión final: 


No todo lo que brilla es un espacio de luz: El portal de mármol y oro representaba la tentación del egoísmo. Un lugar que te pide renunciar a tus afectos para darte comodidad nunca será un verdadero refugio. 

La fidelidad no se negocia: Quien es capaz de dar la espalda a quienes han caminado a su lado en los momentos difíciles solo para salvarse a sí mismo, ya ha perdido el camino. 

 El Cielo es un estado de amor y gratitud: La verdadera paz no está en el lujo ni en la apariencia, sino en la sencillez de un manantial compartido con quienes caminan a nuestro lado sin condiciones. 

Al final, la vida se encarga de filtrar a las personas por sus actos: los que eligen el atajo fácil se quedan en la ilusión del portal de mármol; los que eligen la fidelidad, encuentran la verdadera fuente.


Detrás de la imagen: 

La ilustración captura el momento decisivo del cuento utilizando una atmósfera serena en tonos azules para reflejar el plano espiritual del relato:

El portal deslumbrante: Representa la tentación de la comodidad inmediata y la falsa promesa de plenitud. Su brillo dorado y suntuoso contrasta con la rigidez de su regla: dejar atrás a quienes caminaron a nuestro lado.

El peregrino y sus compañeros: El hombre, su caballo y su perro avanzan juntos, exhaustos pero unidos. La figura del viajero deteniendo su paso simboliza la integridad: la negativa a aceptar un bienestar que exija traicionar la lealtad.

El guardián de la puerta: Encarna la voz de las pruebas de la vida; aquellas circunstancias que nos tientan a actuar con egoísmo y a medir las relaciones por su utilidad en lugar de por su valor afectivo.

La noche estrellada y el camino: El paisaje azul profundo evoca el viaje del alma, recordando que las decisiones más nobles a menudo se toman en la penumbra de la incertidumbre, guiadas únicamente por la luz de nuestros principios.

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