Tu historia no se escribe sola
Mira atrás un segundo. ¿Qué has hecho con tu tiempo hasta hoy? El libro de tu vida ya tiene un par de capítulos listos y te toca decidir cómo sigue.
Cuando naciste no sabías hacer nada más que llorar. Literal. Pero ese mismo día te regalaron un cuaderno en blanco gigante. Tu vida.
Desde entonces no has parado de rellenar hojas.
El problema es que vamos tan rápido que nunca nos paramos a releer lo que dejamos atrás.
Haz el ejercicio. Pásate diez minutos revisando tu pasado.
Seguro que encuentras momentos que te dan ganas de abrazar fuerte, como ese viaje improvisado con amigos o el día que conseguiste tu primer trabajo.
Pero también vas a ver páginas horribles. Manchadas, rotas, de esas que te da vergüenza ajena recordar y que desearías borrar con típex.
Un error con un ex, una discusión absurda con tus padres.
Da igual. Lo que está escrito, escrito está. No se puede arrancar.
Lo grabaste con la tinta de tus propias decisiones, no con un boli cualquiera.
Al final, como decía Amado Nervo, tú eres el arquitecto de lo tuyo. Si cometiste un error en el pasado, pide perdón, aprende la lección y pasa de página.
No te duermas. La tinta se gasta y en el quiosco de la esquina no venden repuestos de tiempo. Haz que tu historia valga la pena, que parezca un puto bestseller.
Hoy es un buen día para empezar el siguiente capítulo. Borrón y cuenta nueva.




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