Porque un deseo sincero también puede ser una forma muy bonita de regalar esperanza.
Hay palabras que son, en sí mismas, un regalo. A veces basta con desearle a alguien que encuentre paz, motivos para sonreír y fuerza para seguir persiguiendo sus sueños.
Te deseo los cielos más azules y un corazón en paz...
Una vida larga y feliz...
Confianza en la voz que te habla desde tu interior.
Coraje para perseguir tus sueños...
Comprensión para las épocas en las que pierdes el rumbo...
Te deseo… la posibilidad de llegar a ser todo lo que deseas.
Un trabajo satisfactorio.
El permiso para perdonarte a ti mismo si alguna vez no alcanzas a cumplir con tus objetivos.
Que tu éxito más destacado en la vida llegue en el momento más significativo para ti.
Un lugar en el que puedas vivir en armonía con la naturaleza y con el resto del mundo.
Mágicas noches… diversión y entusiasmo cada día de tu vida…
Serenidad…
Personas para quienes seas muy importante, y que también sean importantes para ti.
Deseos pedidos a estrellas fugaces que terminen por hacerse realidad…
Un hogar lleno de vida y amor.
Recuerdos de momentos y lugares que permanezcan siempre muy cerca de tu corazón…
Y QUE ALGÚN DÍA, TODOS ESTOS DESEOS ESPECIALES… SE DESPLIEGUEN HACIA TI.






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