Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Las notas que se aman: Una sinfonía para el alma.

Una metáfora musical para sanar nuestras relaciones humanas.

¿Por qué nos cuesta tanto ponernos de acuerdo? En el pentagrama de la vida, cada uno de nosotros es una nota libre. A veces desafinamos por orgullo, pero la verdadera magia ocurre cuando aprendemos a complementarnos con los demás. Entra en esta breve historia inspirada en la infancia de Mozart y descubre cómo empezar a componer, juntos, la melodía de un mundo mejor.


Había una vez un caminito mágico formado por cinco líneas paralelas que flotaban en el aire. 

Al principio, este camino estaba vacío y un poco triste, pero pronto llegaron siete amigas muy especiales: las notas musicales, dispuestas a jugar. 
Subiendo como en una escalera, unas se sentaron sobre las líneas y otras en los espacios. 
Para cuidarlas, la mágica Clave de Sol abrazó la segunda línea, y el pentagrama se llenó de vida y color.
Muchos años después, un niño de apenas cinco años llamado Amadeus Mozart recorría entusiasmado las teclas de su piano, buscando el secreto de ese caminito. 
Cuando un conocido le preguntó qué buscaba, el pequeño artista contestó: 
"Busco las notas que se aman. Las que armonizan y, al ser bien ubicadas, forman un hermoso concierto". 
Mozart entendió desde muy temprano que las notas, obedeciendo al talento del genio compás tras compás, logran un caminar melódico inolvidable.
Pero hoy, si damos un paso más y en lugar de notas musicales ubicamos a personas en ese pentagrama, nos damos cuenta de que la convivencia en la vida no siempre es fácil. 
Las notas obedecen al genio, pero nosotros tenemos libertad, y a veces dejamos que el egoísmo, las ataduras y la soledad provoquen disonancias que nos separan. 
Por eso, en el pentagrama de la vida, nuestro gran reto es usar el ingenio para liberarnos de esos ruidos que nos alejan de los demás.

 Reflexión final:

 Cada uno de nosotros es una nota única en el gran concierto de la existencia. 
No estamos aquí para competir por ser la melodía que suene más fuerte, sino para aprender a escucharnos, respetarnos y complementarnos.
Al igual que en el sueño del pequeño Mozart, nuestra misión es buscar deliberadamente "las notas que se aman". 
Si logramos ubicarnos con generosidad en el lugar correcto, transformaremos las disonancias del egoísmo en acordes de paz. 
Solo así, abrazando nuestra diversidad, seremos los verdaderos protagonistas y compositores de una hermosa Sinfonía para la Civilización del Amor.


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