Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Serás un triunfador

La verdadera victoria no es vencer a los demás, sino conquistarte a ti mismo.

A menudo medimos el éxito por los aplausos externos, las metas alcanzadas o el reconocimiento ajeno. Sin embargo, con el tiempo descubres que triunfar es algo mucho más silencioso e íntimo: la paz de vivir con coherencia, respeto, integridad y autenticidad. Esta es la brújula humana que intento seguir cada día.


Cuando el egoísmo ya no limite tu capacidad de amar; cuando confíes en ti mismo aunque todos duden, y te liberes por fin del peso del qué dirán.

Cuando tus acciones sean breves en su ejecución pero perdurables en sus frutos.

Cuando puedas romper la rutina sin perder la paz ni el rumbo de tu vida.

Cuando sepas distinguir una sonrisa sincera de una burla, y prefieras la entrega de una lucha honesta antes que comprar una falsa victoria.

Cuando la espontaneidad te libere de la rigidez; cuando actúes siempre por convicción profunda y nunca por buscar la adulación.

Cuando puedas ser pobre sin perder tu verdadera riqueza interior, y rico sin perder un ápice de humildad.

Cuando aprendas a perdonar con la misma facilidad y nobleza con la que hoy pides disculpas.

Cuando camines junto al humilde recordando siempre que es tu igual, y junto a quien ostenta poder o riqueza sin sentirte jamás inferior.

Cuando te enfrentes a tus propios errores con la misma naturalidad y positivismo con los que acoges tus aciertos.

Cuando encuentres una alegría genuina al compartir lo que tienes.

Cuando sepas gestionar tu libertad para pensar, hablar, leer, escribir y escuchar, manteniendo el equilibrio y evitando los excesos.

Cuando aprendas a regalar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien sencillamente no te valora.

Cuando no necesites del sufrimiento para valorar la felicidad, ni permitas que el placer pasajero desvíe tus metas o tus valores.

Cuando dejes de buscar respuestas en el ruido que te rodea y te atrevas a buscarlas dentro de ti.

Cuando aceptes las fallas propias y ajenas sin perder la calma...

Entonces, y solo entonces, habrás alcanzado el verdadero triunfo.

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