Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Fuerza y coraje


Porque ser fuerte no siempre significa resistir; a veces significa atreverse a mostrar lo que sentimos.

Durante mucho tiempo hemos confundido la fuerza con no caer, no llorar, no pedir ayuda o ser capaces de soportarlo todo. Pero quizá la verdadera fortaleza sea algo mucho más profundo.

Hay momentos en los que necesitamos fuerza para mantenernos firmes y otros en los que necesitamos coraje para bajar la guardia, reconocer que no podemos solos y permitirnos sentir.


Porque sobrevivir requiere fuerza, pero vivir de verdad también requiere coraje.

Es preciso tener fuerza para ser firme,
pero es preciso tener coraje para ser gentil.

Es preciso tener fuerza para defenderse,
pero es preciso tener coraje para bajar la guardia.

Es preciso tener fuerza para ganar una guerra,
pero es preciso tener coraje para saber cuándo rendirse.

Es preciso tener fuerza para estar en lo cierto,
pero es preciso tener coraje para reconocer que podemos estar equivocados.

Es preciso tener fuerza para mantenerse en forma,
pero es preciso tener coraje para mantenerse en pie.

Es preciso tener fuerza para sentir el dolor de un amigo,
pero es preciso tener coraje para enfrentarnos a nuestros propios dolores.

Es preciso tener fuerza para esconder nuestras heridas,
pero es preciso tener coraje para mostrarlas.

Es preciso tener fuerza para soportar el abuso,
pero es preciso tener coraje para ponerle límites.

Es preciso tener fuerza para quedarse solo,
pero es preciso tener coraje para pedir apoyo.

Es preciso tener fuerza para amar,
pero es preciso tener coraje para dejarse amar.

Es preciso tener fuerza para sobrevivir,
pero es preciso tener coraje para vivir.

Reflexión final

Quizá la fuerza y el coraje no sean cosas tan diferentes como pensamos.

La fuerza nos ayuda a resistir cuando la vida aprieta.
El coraje nos ayuda a reconocer cuándo necesitamos cambiar, pedir ayuda, soltar o volver a empezar.

Y tal vez una de las mayores muestras de valentía sea dejar de intentar parecer invencibles.

Porque no somos fuertes por no sentir miedo, dolor o cansancio. Somos fuertes cuando, a pesar de sentirlos, seguimos buscando la manera de avanzar.

A veces con fuerza.
A veces con coraje.
Y muchas veces, con ambas cosas a la vez.



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