Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Pedir cariño no nos hace débiles.


A veces un abrazo dice lo que las palabras no consiguen decir

Hay gestos pequeños que pueden cambiar un momento. Un abrazo puede acompañar cuando sobran las palabras, aliviar una tristeza o simplemente recordarnos que no estamos solos.


Es agradable:

Ahuyenta la soledad.

Aquieta los miedos.

Abre las puertas de los sentimientos.

Fortalece la autoestima.

Es sencillo:

No necesita palabras.

No requiere preparación.

No necesita un lugar especial.

Cualquier momento puede ser un buen momento para abrazar.

Es para todos:

Cualquiera puede recibirlo.

Cualquiera puede ofrecerlo.

No importa la edad, la distancia ni las circunstancias.

Un abrazo puede cruzar muchas barreras cuando las palabras no encuentran el camino.

Y, sobre todo...

Hace más llevaderos los días difíciles.

Transmite sentimientos de cercanía y pertenencia.

Llena algunos vacíos de la vida.

Consuela cuando no sabemos qué decir.

Y continúa acompañándonos incluso después de que el abrazo termina.

Reflexión final

Vivimos deprisa.

A veces tanto que olvidamos algo tan sencillo como acercarnos a alguien y abrazarlo.

Esperamos el momento perfecto para decir te quiero, para demostrar cariño o para hacer saber a alguien que estamos a su lado.

Pero quizá no haga falta esperar.

Un abrazo puede decir:

Estoy aquí.

No estás solo.

Puedes contar conmigo.

Y a veces eso es exactamente lo que necesitamos escuchar.

No todos los abrazos son iguales.

Hay abrazos que celebran.

Hay abrazos que consuelan.

Hay abrazos que despiden.

Y hay abrazos que simplemente dicen “quédate un poquito más”.

Por eso, si tienes a alguien cerca, no des por hecho que sabe cuánto le quieres.

Acércate.

Abrázalo.

Porque quizá mañana quieras hacerlo y ya no tengas la oportunidad.

Y si hoy eres tú quien necesita ese abrazo, recuerda también que pedir cariño no nos hace débiles.

Todos necesitamos sentirnos queridos alguna vez.

Así que abracemos más.

Sin motivo.

Sin esperar nada a cambio.

Porque hay regalos que no cuestan dinero y, sin embargo, pueden quedarse para siempre en el corazón.

Y un abrazo es uno de ellos.


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