Lo que hoy parece imposible, mañana puede ser solo un recuerdo
Hay momentos en los que creemos que aquello que estamos viviendo no terminará nunca. Pero el tiempo pasa, las circunstancias cambian y la vida puede sorprendernos cuando menos lo esperamos.
Porque ningún momento es eterno, ni siquiera aquellos que hoy parecen imposibles de superar.
Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y después apareció esa persona que hizo que volvieras a amar cada día un poco más.
Hubo un momento en el que pensaste que la amistad no existía; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, tanto en los mejores como en los peores momentos.
Hubo un momento en el que estabas seguro de que la comunicación con alguien se había perdido; y un día llegó una carta que volvió a abrir ese camino.
Hubo un momento en el que una pelea parecía que sería eterna; y, sin darte tiempo siquiera para acostumbrarte a la tristeza, terminó en un abrazo.
Hubo un momento en el que un examen parecía imposible de aprobar; y hoy es solo un recuerdo más de tu camino.
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y después llegó esa oportunidad que tanto estabas esperando.
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo; y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y entonces apareció alguien que pareció leer tu corazón sin necesidad de demasiadas palabras.
Así como hubo momentos en los que la vida cambió en un instante, nunca olvides que un instante también puede cambiar tu vida.
Todavía habrá momentos en los que lo que hoy parece imposible se convierta en realidad.
Porque la vida sigue.
Y a veces, cuando menos lo esperamos, vuelve a sorprendernos.
Reflexión final
Quizá cuando estamos atravesando un momento difícil olvidamos algo muy sencillo: esto que estamos viviendo también pasará.
No sabemos cuándo.
No sabemos cómo.
Pero la vida no permanece quieta.
Cambia, nos cambia y nos lleva por caminos que muchas veces no habíamos imaginado.
Por eso, si hoy estás atravesando una etapa complicada, no te obligues a tener todas las respuestas.
Respira.
Date tiempo.
Sigue caminando, aunque sea despacio.
Porque quizá algún día mires hacia atrás y descubras que aquello que pensabas que nunca superarías terminó convirtiéndose en una parte de tu historia.
Y si hoy estás viviendo un momento feliz, disfrútalo sin miedo a que termine.
No podemos detener el tiempo, pero sí podemos estar presentes mientras la vida sucede.
Porque hubo un momento en que pensaste que no volverías a sonreír... y aquí estás.
Y eso también es una forma de esperanza.
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Si estas palabras te han recordado que ningún momento dura para siempre, quizá quieras leer también Esto también pasará, una historia que nos invita a mantener la calma tanto en los momentos difíciles como en aquellos en los que todo parece ir bien.






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