Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Piloto de tu vida..


Sobre asumir el volante de tu propia vida y dejar de escuchar a quien nunca ha conducido tu camino.

Escuché a un hombre decir algo que nunca olvidé: nadie más debería decirte cómo conducir tu propio coche. Y tu vida funciona igual.

"Cuando conduzco el coche, me molesta que quien está junto a mí me diga qué camino tomar, que me detenga o ¡cuidado! Yo soy el conductor. Yo sé por qué hago lo que hago. Y el conductor es el único que lo sabe. Nunca hago caso de quien quiere decirme cómo manejar, porque por eso pasan accidentes."

Escuché que le respondía un hombre a su amiga, cuando esta le contó que su hija conducía un coche y le dijo que acelerara para evitar un tráiler. Su hija le hizo caso, pero no alcanzó a pasarlo. El tráiler se llevó el coche. Afortunadamente, viven para contarlo.

Como un rayo, comparé las similitudes que tiene este ejemplo con nuestra vida.

Nuestro coche se llama 'vida'. Y a cada uno nos ha tocado uno propio, con su propio camino por recorrer."

Todos somos los conductores de nuestra propia vida. Desafortunadamente, muchos no asumen esa responsabilidad. Son conductores temerosos, que preguntan a cuanto tripulante tienen qué deben hacer. Y como resultado, tienen accidentes o no están satisfechos con su vida. ¿Por qué seguir escuchando los consejos de otros, cuando no estamos satisfechos con los resultados?

Simple: es más fácil culpar a otros de nuestros fracasos que ser responsables de nuestras propias decisiones. Es el caso de quien pregunta "¿qué debo estudiar?" o "¿qué carrera da más dinero?", en lugar de escuchar lo que de verdad le llama.

Porque el precio de seguir los impulsos del corazón, de tomar tus propias decisiones, es la posibilidad de fracasar. Nadie puede esperar tener éxito con tan solo unos intentos. La historia está llena de personas que pelearon por sus ideas y que, tras fracasos temporales, alcanzaron el éxito. Aplicaron la persistencia en sus sueños.

La sensación de libertad, de asumir el control del volante de tu vida, te dará una seguridad y energía interior que no tiene precio. Para un militar, su orgullo son las heridas de guerra. Y para quien emprende, hablar de sus fracasos antes de alcanzar la cima.

Aunque las derrotas temporales te causen dolor, cuando sean cosa del pasado te divertirá recordarlas. Le darán más valor a tu éxito.

Detén a esa persona "mata pasiones" y no la escuches cuando quiera dirigir el coche de tu vida a una velocidad distinta a la tuya. Ella no conoce por qué haces lo que haces. No conoce tu vida como tú la conoces. No comprende tus sueños ni tus motivos. Al final, en sus consejos, proyecta lo que ella es, lo que haría en tu lugar. Y si es mediocre, y le haces caso, acabarás siendo mediocre también.

Observa que las personas que han tenido éxito primero se escucharon a sí mismas. Fueron tercas en escucharse a ellas mismas antes que a los demás.

¿Qué consejo te puedo dar? Hay dos frases que me encantan: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar", de Machado, y "sigue intentando hasta que tengas éxito", de Malcolm Forbes.

Recordando mi vida, veo que en las actividades donde más éxito he tenido es donde apliqué estas dos frases. Y añado otro ingrediente: la esperanza.

En lo que más éxito he tenido, siempre hubo un momento en el que sufrí un fracaso tan doloroso que se abrían ante mí dos caminos: seguir adelante a pesar de que parecía que no lo lograría, o resignarme.

Al tomar el camino de seguir adelante... ¡lo logré! Te confieso que ya no creía en mí, pero tenía la esperanza de lograrlo. Y la esperanza transformó mis sueños en realidad.

También hubo momentos en los que elegí el camino de la resignación. Me excusé ante mí misma con mil pretextos de por qué había fracasado. Pero no dejo de pensar que pude haber elegido la otra vereda y haber tenido éxito.

La esperanza debe mezclarse también con la persistencia. Mis Reflexiones entre Rosas Azules es fruto de esa esperanza y esa persistencia combinadas.

La confianza en que todo tiene un sentido también ha sido muy importante para mí. Me ha dado la paz y la serenidad necesarias cuando parece que mi mundo se pone de cabeza."

Te invito a experimentar la emoción de conducir el coche de tu vida. 

Disfrútalo a tu ritmo, a tu manera. ¡Y condúcelo hasta las estrellas!

¡Suerte!

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