Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


El presente


El único momento que realmente tenemos

Cada día recibimos un regalo que no podemos guardar para mañana: nuestro tiempo. Sin darnos cuenta, muchas veces lo dejamos escapar mientras pensamos en lo que ya pasó o nos preocupamos por lo que todavía no ha llegado.  Quizá aprender a vivir el presente sea una de las mejores formas de aprovechar ese regalo.


Imagina que existe un banco que cada mañana acredita en tu cuenta la suma de 86.400 €.

No arrastra tu saldo día a día. Cada noche borra cualquier cantidad que no hayas utilizado durante el día.

¿Qué harías?

¡Retirar hasta el último céntimo, por supuesto!

Cada uno de nosotros tiene ese banco. Su nombre es TIEMPO.

Cada mañana, este banco nos acredita 86.400 segundos. Cada noche, borra y da por perdido cualquier cantidad de ese crédito que no hayamos utilizado.

Este banco no arrastra saldos ni permite sobregiros. Cada día abre una nueva cuenta y, cada noche, elimina el saldo del día.

Si no utilizas tus depósitos del día, la pérdida es tuya.

No se puede dar marcha atrás. No existen los giros a cuenta del depósito de mañana.

Debes vivir en el presente, con los depósitos de hoy.

Invierte tu tiempo de manera que puedas conseguir lo mejor en salud, felicidad y bienestar.

El reloj sigue su marcha.

Aprovecha al máximo el día.

Para entender el valor de un año, pregúntale a un estudiante que perdió el año de estudios.

Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que dio a luz a un bebé prematuro.

Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.

Para entender el valor de un día, pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.

Para entender el valor de una hora, pregúntale a quien debe cuidar a un enfermo.

Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el último tren.

Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que evitó un accidente en un instante.

Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos.

Atesora cada momento que vivas.

Y atesóralo todavía más cuando puedas compartirlo con alguien especial.

Ayer es historia.
Mañana es misterio.
Hoy es un regalo.

Por eso lo llamamos EL PRESENTE.




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