Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Los padres enseñamos a nuestros hijos


Más que enseñarles a vivir, les enseñamos con nuestra manera de hacerlo.

Educar no consiste solo en enseñarles qué hacer, sino en acompañarlos para que descubran quiénes quieren ser. Pero quizá algunas de las enseñanzas más importantes no se transmiten con palabras, sino con el ejemplo.


Los padres queremos enseñar muchas cosas a nuestros hijos. Queremos protegerlos, aconsejarlos y ayudarles a encontrar su camino.

Que aprendan que lo más valioso de la vida no siempre es lo que poseen, sino las personas que tienen a su lado.

Que comprendan que tener mucho no significa necesariamente ser rico, y que muchas veces la verdadera riqueza está en necesitar menos y saber valorar más.

Que aprendan a reconocer sus emociones y a cuidar sus actitudes, porque la manera en que reaccionamos ante lo que nos sucede puede cambiar completamente nuestra forma de vivirlo.

Que sepan que hay personas que los quieren profundamente, aunque quizá no siempre sepan demostrarlo como ellos esperan.

Que descubran que los grandes sueños no necesitan tenerlo todo a favor. Necesitan ilusión, paciencia, esfuerzo y la voluntad de seguir intentándolo cuando las cosas no salen como esperábamos.

Que aprendan que perdonar a los demás puede ser importante, pero que también tendrán que aprender a perdonarse a sí mismos.

Que comprendan que la felicidad no depende únicamente de la suerte. También se construye con las decisiones que tomamos cada día, con la manera en que miramos lo que tenemos y con aquello a lo que decidimos dar importancia.

Que aprendan que dos personas pueden mirar la misma realidad y verla de manera completamente diferente. Y que escuchar y comprender otros puntos de vista también forma parte de crecer.

Que descubran que amar no significa poseer ni exigir. Que querer a alguien de verdad también implica respetar su libertad, cuidar sus límites y desear que pueda ser quien realmente es.

Que sepan que la confianza necesita tiempo para construirse y puede perderse en un instante. Por eso deben aprender a cuidarla con honestidad, coherencia y respeto.

Y, sobre todo, que aprendan que equivocarse no significa fracasar.

Que habrá días buenos y días difíciles, decisiones acertadas y otras que les harán aprender. Que no siempre podrán controlar lo que ocurra, pero sí podrán decidir cómo afrontarlo.

Reflexión final

Quizá cuando somos padres pensamos que nuestra misión consiste en enseñarles a nuestros hijos cómo funciona el mundo.

Con el tiempo descubrimos que también ellos nos enseñan a nosotros.

Nos recuerdan la importancia de mirar con curiosidad, de volver a empezar, de disfrutar de las cosas sencillas y de querer sin tantas condiciones.

Porque nuestros hijos no solo escuchan lo que les decimos.

También aprenden de cómo vivimos, de cómo tratamos a los demás, de cómo afrontamos nuestras dificultades y de cómo sabemos levantarnos después de caer.

Por eso, antes de preguntarnos qué queremos enseñarles, quizá deberíamos preguntarnos:

¿Qué estamos aprendiendo nosotros mientras ellos nos miran?

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