Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


No te detengas...ni mires hacia atrás


El pasado puede enseñarnos, pero el camino sigue estando delante.

A veces el camino se hace difícil y necesitamos parar, respirar y recuperar fuerzas. Pero incluso después de una pausa, siempre podemos volver a caminar.  A veces avanzar no significa correr, sino seguir caminando a nuestro propio ritmo.


La vida pasa deprisa, casi sin que nos demos cuenta. Los años vuelan, cambian nuestras circunstancias, nuestro cuerpo cambia y también cambia nuestra manera de mirar el mundo.

Pero cumplir años no significa dejar de avanzar.

No importa que aparezcan arrugas en nuestra piel o que el cabello vaya perdiendo su color. Cada una de esas señales habla de una historia vivida, de momentos que hemos atravesado, de personas que hemos conocido y de todo aquello que nos ha hecho ser quienes somos.

No dejes que el paso del tiempo te robe las ganas de seguir descubriendo cosas nuevas.

Habrá días en los que las fuerzas parezcan escasas. Días en los que necesitarás detenerte, descansar y recuperar el aliento. Y está bien.

Hacer una pausa no significa rendirse.

A veces necesitamos parar para poder continuar.

No permitas que las dificultades del camino te hagan olvidar todo lo que ya has superado. Has atravesado momentos que alguna vez pensaste que no podrías superar y, sin embargo, aquí estás.

Quizá no tengas que mirar constantemente hacia atrás para preguntarte qué podrías haber hecho de otra manera.

El pasado puede enseñarte, pero no necesita convertirse en el lugar donde vives.

Quédate con lo aprendido, con las personas que dejaron algo bueno en ti, con los recuerdos que todavía consiguen arrancarte una sonrisa y también con las heridas que, aunque dolieron, te enseñaron a conocerte mejor.

Y cuando aparezca un obstáculo, no pienses que tienes que vencerlo todo de una vez.

A veces basta con dar el siguiente paso.

Uno pequeño.

Después otro.

Y otro más.

No necesitas saber exactamente dónde terminará el camino. Solo necesitas recordar que todavía quedan caminos por recorrer, lugares por descubrir, personas por conocer y momentos que aún no has vivido.

Regala una sonrisa al día que comienza. Agradece aquello que tienes. Permítete soñar, incluso cuando algunos sueños hayan cambiado con el tiempo.

Y si un día tus fuerzas te traicionan, descansa.

No tienes que demostrarle nada a nadie.

La verdadera fortaleza no consiste en no detenerse nunca, sino en saber cuándo descansar y encontrar después la manera de continuar.

No mires atrás con tristeza por todo lo que ya no puede volver.

Mira atrás con gratitud por lo vivido y hacia delante con esperanza por lo que todavía puede llegar.

Porque mientras haya vida, siempre habrá algo nuevo que aprender, algo que sentir, algo que agradecer y alguna razón para seguir caminando.

No importa la velocidad. No importa cuántas veces tengas que parar. Lo importante es no abandonar tu propio camino.

Reflexión final

Quizá avanzar no sea caminar siempre hacia delante sin mirar atrás.

Quizá avanzar sea aprender a mirar nuestro pasado sin quedarnos atrapados en él, aceptar el presente tal como viene y confiar en que todavía quedan páginas por escribir.

La vida no nos pide que corramos. Solo que, cuando podamos, sigamos caminando.

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