Siempre puedes volver a intentarlo
Quizá no necesites ser más fuerte, solo darte permiso para volver a intentarlo.
Hay momentos en los que el cansancio pesa tanto que abandonar parece la única opción. Pero antes de hacerlo, recuerda todo lo que has recorrido y las veces que pensaste que no podrías y, aun así, continuaste.
Hay días en los que quieres dejarlo todo. Días en los que dudas de ti, de tus fuerzas y hasta del sentido de seguir intentándolo.
Pero una mala etapa no significa que todo esté perdido.
Quizá hoy no puedas avanzar. Quizá necesites parar, descansar y recuperar fuerzas. Eso también forma parte del camino.
No tienes que ganar todas las batallas. Tampoco tienes que demostrarle nada a nadie.
Solo necesitas recordar que todavía puedes intentarlo una vez más.
Cada caída puede enseñarte algo. Cada error puede mostrarte un camino diferente. Y cada vez que vuelves a levantarte descubres un poco más de la persona que eres.
No eres menos por haber fallado. No eres débil porque tengas miedo. Y no necesitas sentirte invencible para continuar.
Solo necesitas confiar en que todavía queda algo por vivir, aprender y descubrir.
Si hoy no puedes dar diez pasos, da uno.
Si no puedes correr, camina.
Y si ni siquiera puedes caminar, quédate quieto, respira y espera a que llegue un nuevo día.
Porque rendirse para siempre es muy diferente de necesitar una pausa.
Date otra oportunidad. A veces, todo lo que necesitamos para seguir es saber que podemos volver a empezar.
A veces, una nueva oportunidad comienza simplemente con decidir no rendirse hoy.
Y recuerda: detenerte para recuperar fuerzas no significa rendirte. A veces, una pausa es justo lo que necesitas para poder intentarlo de nuevo. Puedes leer también "Una pausa para el corazón".






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