Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Construyendo Puentes


Un cuento sobre elegir construir puentes en lugar de cercas.

Pidió una cerca de dos metros para no volver a ver a su hermano. Lo que recibió fue un puente.  La pregunta no es si tenemos motivos para levantar una cerca. Casi siempre los tenemos. La pregunta es si, en cambio, estamos dispuestos a construir un puente.


Dos hermanos que vivían en granjas vecinas cayeron en un conflicto. Era el primer desacuerdo serio en cuarenta años de trabajar juntos, compartiendo maquinaria y cosechas.

Todo comenzó con un malentendido pequeño, que fue creciendo hasta convertirse en algo mayor. Terminó en palabras duras, y después, en semanas de silencio.

Una mañana llamaron a la puerta de Luis, el hermano mayor. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero.

—Busco trabajo por unos días —dijo el desconocido—. Quizás necesite alguna reparación en la granja.

—Sí —respondió Luis—. Tengo justo el trabajo para usted. ¿Ve aquella granja al otro lado del arroyo? Ahí vive mi hermano menor. La semana pasada desvió el cauce del río para separarnos todavía más. Pues bien, yo voy a hacerle algo mejor: quiero que construya una cerca, de dos metros de alto. No quiero volver a verlo nunca más.

El carpintero asintió, tranquilo:

—Entiendo. Muéstreme dónde están los materiales, y le prometo un trabajo con el que quedará satisfecho.

Luis lo ayudó a reunir todo lo necesario, y se marchó al pueblo por el resto del día.

El carpintero trabajó sin descanso, midiendo, cortando, clavando. Al caer la tarde, cuando Luis regresó, encontró el trabajo terminado.

Pero no había ninguna cerca.

En su lugar, un puente cruzaba el arroyo, uniendo las dos granjas. Una obra hermosa, cuidada hasta en los detalles, con su propio pasamanos.

En ese momento, su hermano menor cruzó el puente y, abrazándolo, le dijo:

—Eres una gran persona. Construir esto, después de todo lo que ha pasado entre nosotros...

Los dos hermanos, reconciliados, vieron entonces cómo el carpintero recogía sus herramientas para marcharse.

—Espera —dijo Luis—. Quédate unos días más. Tengo muchos proyectos para ti.

—Me encantaría —respondió el carpintero—, pero tengo muchos puentes más que construir.

Reflexión final:

Cuántas veces, ante un conflicto, elegimos construir cercas en lugar de puentes. Cuántas veces el orgullo nos pide alejarnos más, cuando lo que de verdad necesitamos es acercarnos.

A veces solo hace falta un pequeño gesto —no siempre grande, no siempre perfecto— para empezar a tender un puente donde antes solo había distancia.







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