Un cuento sobre buscar fuera lo que ya llevamos dentro.
Un hombre que vivía en un país donde no crecía el sándalo llevaba tiempo obsesionado con conocer su aroma. Muchos le habían hablado de esa madera con verdadera fascinación, y él soñaba con poder olerla algún día.
Fue a ver a su maestro y le preguntó cómo podía conseguirla. El maestro, sin decir nada más, se limitó a regalarle un lápiz.
El hombre, un poco decepcionado, decidió escribir a todos sus amigos de otros países, pidiéndoles que le enviaran un trozo de aquella madera tan especial. Escribió carta tras carta, siempre con el mismo ruego: "Por favor, envíame madera de sándalo".
Pasaron los días, y ninguna respuesta llegaba.
Una tarde, mientras pensaba frente al papel en blanco, mordisqueó distraídamente el lápiz con el que había escrito tantas cartas. Y entonces, de pronto, percibió un aroma dulce y familiar.
Se dio cuenta, con asombro, de que aquel lápiz —el mismo que llevaba semanas sosteniendo entre las manos— estaba hecho de madera de sándalo.
Todo ese tiempo había buscado fuera lo que ya tenía dentro de sus propias manos.
Reflexión final:
A veces pasamos la vida buscando fuera lo que, sin saberlo, ya llevamos con nosotros. Perseguimos respuestas, paz, sentido... en lugares lejanos, cuando muchas veces basta con detenerse y mirar de cerca lo que ya tenemos entre las manos.






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