Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Se vende casa

La magia de volver a mirar con asombro el lugar donde ya estás.

A veces, el cansancio del día a día nos pone una venda en los ojos. Nos acostumbramos tanto a nuestra rutina, a nuestros esfuerzos y a nuestros espacios, que dejamos de ver su valor y empezamos a soñar con huir a otra parte. Este precioso cuento nos invita a ponernos las gafas de la gratitud y a descubrir, a través de las palabras de un poeta, que muchas veces ya tenemos el paraíso en nuestras manos... solo necesitamos aprender a mirarlo de nuevo.

Una mujer maya cansada de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su casita.

 Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta.

El aviso decía:

 "Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellos árboles frutales y de maderas finas, donde todos los días las aves ofrecen conciertos con sus mejores cantos y un cristalino lago con el agua más pura que jamás hayan visto". 

 El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se había mudado. 

 Su sorpresa fue mayor al ver ala mujer maya trabajando en sus faenas. 

 El poeta preguntó: 

 - ¡Amiga! ¿No se iba de aquí ?

 La mujer con una sonrisa le respondió: 

- No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor... 

Reflexión final: 

Moraleja: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees. 

Qué fácil es caer en la trampa de creer que la felicidad siempre está "en otra parte": en otra casa, en otro trabajo, en otra ciudad o en el futuro.

 Nos pasa exactamente como a la mujer de esta historia: el cansancio nos nubla la vista y la rutina nos hace olvidar la belleza que nos rodea.

Tu casa quizás no tenga un lago cristalino o árboles de maderas finas, pero seguro que está llena de pequeños milagros cotidianos, el café caliente por la mañana, la risa de tus seres queridos, ese rincón donde te sientes seguro o el simple hecho de tener un techo que te protege. 

Todo eso lo has construido tú con tu esfuerzo, con tu tiempo y con tu amor.

No hace falta que venga un poeta a recordarte la suerte que tienes. 

Hoy, al terminar de leer esto, te invito a mirar a tu alrededor como si fueras un turista en tu propia vida. Observa los detalles, abraza lo que tienes y da las gracias. 

Porque la riqueza real no se mide por lo que te falta, sino por lo mucho que dejas de valorar cuando te acostumbras a ello. 

Ya estás en tu propio pedacito de cielo; solo asegúrate de no querer venderlo.


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