Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Hoy me elijo a mi


¿Cuánto tiempo llevas dejándote para después?

A veces estamos tan acostumbrados a cuidar de todos, a resolver, a ayudar y a estar siempre disponibles, que olvidamos que nosotros también necesitamos un poco de ese cuidado. Quizá hoy sea un buen día para hacer una pausa y recordar algo sencillo, pero importante: tú también eres alguien a quien cuidar.


Hay personas que pasan tanto tiempo cuidando a los demás, resolviendo problemas ajenos, estando para todos… que, poco a poco, se olvidan de sí mismas.

Se acostumbran a cargar, a sostener, a dar sin medida. Y aunque por fuera parecen fuertes, por dentro muchas veces están cansadas.

Cansadas de ponerse siempre al final. De sentirse responsables de todo. De creer que descansar es egoísmo.

Pero no lo es.

Descansar también es necesario.

Decir: «Hoy me elijo a mí».

A veces, cuando finalmente entendemos que también necesitamos cuidarnos, quizá haya pasado demasiado tiempo. Por eso, no esperes más. Regálate tiempo para ti.

No sientas culpa por tomar un respiro, por alejarte de aquello que te desgasta o por cuidar tu bienestar emocional.

Porque ponerte primero no significa querer menos a los demás. Significa dejar de abandonarte a ti misma por intentar estar para todos.

Y nadie debería perderse a sí mismo por costumbre o por miedo a decepcionar.

Tú también mereces cuidado, cariño y atención.

Quizá al principio dé miedo elegirte, sobre todo si llevas mucho tiempo acostumbrada a priorizar a todos menos a ti.

Empieza poco a poco.

Escúchate. Respeta tus límites. Aprende a entender que no tienes que demostrar tu valor sacrificándote siempre.

Y ahí ocurre algo hermoso:

dejas de vivir sobreviviendo… y comienzas a vivir sintiéndote en paz contigo misma.

Quédate con la tranquilidad de haberte recuperado a ti misma.

Hoy me elijo a mí.

Porque merezco paz, amor propio y ese silencio bonito que tanto bien hace.

Hoy me elijo a mí.

Sin ruido, sin culpa y con el corazón en calma.

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Si estas palabras te han recordado la importancia de cuidarte y aprender a quererte, quizá quieras leer también Amémonos a nosotros mismos, una reflexión sobre aceptar quiénes somos y empezar a tratarnos con el mismo cariño que ofrecemos a los demás.

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