No tienes que ser diferente para empezar a quererte
A veces creemos que primero tenemos que cambiar, mejorar o arreglar aquello que no nos gusta de nosotros para sentirnos merecedores de amor. Pero quizá el camino sea justamente al contrario: empezar a aceptarnos hoy, con nuestras luces y nuestras sombras, y desde ese lugar aprender a crecer sin dejar de querernos.
No esperes a haber arreglado las cosas para amarte.
La insatisfacción con uno mismo es algo bastante habitual. Nos pasamos la vida pensando que debemos cambiar algo para sentirnos merecedores de nuestro propio cariño.
Pero si logras sentirte satisfecho contigo mismo ahora, si puedes amarte y aceptarte tal como eres, entonces serás capaz de disfrutar de lo bueno cuando llegue.
Cuando aprendes a amarte a ti mismo, también comienzas a mirar a los demás con más aceptación y comprensión.
No podemos cambiar a otras personas, así que dejémoslas ser.
Gastamos muchísima energía intentando conseguir que los demás cambien. Si empleáramos aunque fuera la mitad de esa energía en nosotros mismos, podríamos empezar a actuar de otra manera y, quizá entonces, los demás también reaccionarían de forma diferente.
Nadie puede aprender en lugar de otra persona.
Cada uno tiene que descubrir y aprender sus propias lecciones.
Lo único que podemos hacer es aprender en nuestro propio camino y hacernos responsables de aquello que sí podemos cambiar.
Amarnos es el primer paso.
Porque cuando aprendemos a aceptarnos y a cuidarnos, el comportamiento destructivo de otra persona puede seguir doliendo, pero ya no tiene por qué destruirnos.
No necesitas convertirte en otra persona para merecer tu propio amor.
Empieza por quererte tal y como eres hoy.
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Si estas palabras te han recordado que tu valor no depende de la mirada de los demás, quizá quieras leer también La libertad de haber sido real, una reflexión sobre la importancia de ser fiel a quien eres, incluso cuando no todos sepan valorarlo.






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