Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


A veces, no necesitamos cambiar lo que tenemos delante.

A veces no hace falta cambiar el paisaje

Hay días en los que pensamos que todo debería ser diferente para poder sentirnos mejor. Pero quizá no sea el mundo lo que necesita cambiar, sino la manera en que lo estamos mirando. Porque una nueva mirada puede descubrir luz incluso allí donde antes solo veíamos niebla.


Aunque la ventana sea la misma, no todos los que se asoman ven las mismas cosas. La vista depende de la mirada.

Hay quien encuentra esperanza en el horizonte y quien solo distingue la niebla.

Quizá la diferencia no esté en el paisaje, sino en los ojos con los que decidimos contemplarlo.

He comprendido que no basta con mirar; también importa cómo aprendemos a observar.

A veces, cambiar nuestra perspectiva nos permite descubrir oportunidades donde antes solo veíamos obstáculos.

Porque el mundo no siempre cambia ante nosotros; muchas veces somos nosotros quienes cambiamos la forma de habitarlo.

Y cuando eso sucede, los colores que parecían perdidos simplemente vuelven a hacerse visibles.

También ocurre con las personas. Podemos quedarnos en aquello que vemos a primera vista o detenernos un poco más y descubrir historias, heridas y sentimientos que no conocíamos.

Quizá mirar de verdad sea eso: aprender a ver más allá de lo evidente.

Porque cuando cambiamos nuestra manera de mirar, no siempre cambia la realidad… pero sí puede cambiar la forma en que la vivimos.

Tal vez la vida no necesite un paisaje distinto, sino una mirada capaz de reconocer la belleza que permanecía en silencio.

A veces, no necesitamos cambiar lo que tenemos delante. Solo necesitamos aprender a mirarlo con otros ojos.

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