Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Parece que estas bien

No todo lo que duele se ve

Hay personas que sonríen, salen a la calle y continúan con su día mientras libran batallas que nadie conoce. A veces confundimos una buena apariencia con estar bien, sin imaginar el esfuerzo que puede esconder una simple sonrisa. Quizá antes de decir «parece que estás bien» deberíamos aprender a preguntar algo mucho más importante: ¿Cómo estás de verdad?


A veces, la gente se queda con lo que ve en la superficie.

Una sonrisa, una buena cara, un «parece que estás bien».

No imaginan todo lo que hay detrás.

No ven el esfuerzo que supone levantarse cada día, ni las pequeñas batallas que libras en silencio. No perciben el cansancio acumulado, los momentos de bloqueo ni la incertidumbre que puede acompañar a cada síntoma.

La enfermedad no siempre se dibuja en el rostro, pero sí se siente en cada rincón del cuerpo y de la mente.

Hay días en los que uno aprende a disimular, a mantener una apariencia tranquila para no preocupar a los demás o, simplemente, para poder seguir adelante.

Pero esa «buena cara» no siempre es sinónimo de bienestar.

Muchas veces es fortaleza.

Es resistencia.

Es adaptación.

Quizá lo que más cuesta no sea solamente convivir con la enfermedad, sino también intentar explicar lo que sucede cuando aquello que sentimos no puede verse.

Porque cuando algo no se ve, parece que no existe.

Y, sin embargo, está ahí.

Marcando ritmos, poniendo límites y planteando desafíos que los demás no siempre pueden comprender.

Quienes convivimos con una enfermedad neurodegenerativa libramos nuestras propias batallas, aunque muchas de ellas no se noten.

Detrás de una apariencia tranquila puede existir una historia de esfuerzo, de cansancio, de miedo y también de valentía.

Porque no todo lo que duele se ve.

Y que no puedas verlo no significa que no esté ahí.

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Si quieres conocer un poco más sobre lo que significa convivir con una enfermedad que no siempre se ve, quizá quieras leer también Tenemos Parkinson, pero seguimos siendo nosotros, una reflexión sobre la importancia de no permitir que una enfermedad defina quiénes somos.

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