Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Sembrar la paz en un mundo con ruido

La paz también comienza en nosotros

Vivimos en un mundo que parece pedirnos cada día más velocidad, más respuestas y más atención. Y quizá, frente a tanto ruido, nuestra pequeña forma de cambiar las cosas sea mucho más sencilla de lo que pensamos: cuidar la paz que llevamos dentro y llevarla allí donde estemos. Porque incluso en medio de una tormenta, siempre podemos elegir qué sembrar.


Es difícil mirar el horizonte en estos tiempos sin sentir que el mundo camina demasiado deprisa y, a menudo, con el paso cambiado.

Las noticias nos devuelven ruidos de discordia, realidades complejas que nos superan y una constante sensación de incertidumbre.

Ante ese escenario, es completamente natural que a veces nos invada una profunda fatiga emocional o la sensación de que, a nivel individual, poco podemos hacer.

Sin embargo, hay una verdad tan silenciosa como poderosa: la paz colectiva también comienza en la paz de cada uno de nosotros.

La paz no es la ausencia de dificultades ni el aislamiento de lo que ocurre a nuestro alrededor.

La verdadera paz es un estado interior. Es la firme decisión de no permitir que el caos exterior dicte el ritmo de nuestros latidos, de apagar los ecos del rencor en nuestro propio entorno y de ser ese lugar seguro para quienes nos rodean.

No podemos frenar las mareas del mundo, pero sí podemos elegir qué sembramos en nuestro pequeño pedazo de tierra.

Ser amables cuando el entorno es hostil, escuchar con respeto a quien piensa diferente y cuidar nuestros pensamientos antes de dormir también son pequeñas revoluciones silenciosas.

Cuando sanamos por dentro y elegimos la serenidad, nos convertimos en un faro en medio de la tormenta.

Si el mundo insiste en el ruido, nosotros sigamos insistiendo en la calma.

Porque la luz más pequeña sigue teniendo el poder de disipar la oscuridad.


Para asimilar estas palabras con el corazón abierto, te sugiero acompañarlas con estas suaves vibraciones de cuencos tibetanos y campanas zen. Regálate cinco minutos para respirar profundamente y desconectar del exterior.

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