Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


La libertad de haber sido real


Cuando dar no significa perder

A veces entregamos tanto de nosotros mismos que, cuando no somos correspondidos, llegamos a pensar que todo aquello fue un error. Pero quizá no sea así. Quizá exista una forma distinta de mirar lo vivido: entender que haber dado con sinceridad no nos hace más débiles, sino fieles a quienes somos.


A veces nos queda una extraña sensación de vacío después de haberlo dado todo por alguien que no supo correspondernos.

Nos cuestionamos si fuimos ingenuos, si dimos de más o si debimos haber protegido mejor nuestras emociones.

Sin embargo, hay una verdad que puede resultar liberadora: no pierde quien dio desde el corazón, sino quien recibió algo sincero y no supo valorarlo.

Quien ofrece su tiempo, su lealtad y su afecto de forma genuina actúa desde la abundancia de su propio corazón.

Dar con honestidad es un reflejo de tu capacidad de amar, y eso jamás será una pérdida.

Quizá te marches con las manos vacías, pero no con el corazón vacío. Te llevas la conciencia limpia y la paz de saber que fuiste real, que diste lo que sentías y que no traicionaste tu manera de querer.

El verdadero vacío lo deja quien recibe un sentimiento sincero y lo deja marchar por orgullo, descuido o indiferencia.

Las personas que aman desde la autenticidad dejan una huella difícil de olvidar. Y, tarde o temprano, el tiempo suele enseñar el verdadero valor de aquello que dejamos marchar.

Nunca te arrepientas de haber sido luz, aunque alguien no haya sabido qué hacer con tu brillo.

Porque haber amado de verdad nunca será motivo de arrepentimiento.

A veces, la mayor libertad no está en que alguien nos corresponda, sino en poder marcharnos sabiendo que, por nuestra parte, fuimos sinceros.

Y quizá eso sea lo más hermoso de todo:

haber sido real.


Te invito a leer estas palabras con la misma música zen y de naturaleza que yo misma utilizo cada noche para calmar la mente antes de dormir. Ojalá a ti también te traiga descanso y serenidad.

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