A veces transformarse también es avanzar
Los cambios no siempre llegan de forma sencilla. Hay etapas en las que necesitamos detenernos, mirar hacia dentro y aceptar que algo en nosotros está pidiendo transformarse. Como la mariposa, quizá también nosotros necesitemos atravesar nuestro propio proceso antes de descubrir todo lo que somos capaces de llegar a ser.
A veces debemos retirarnos a nuestro interior, enfrentarnos a nuestras sombras y transformarnos.
Hay momentos en los que parece que nada avanza, pero quizá estamos creciendo de una manera que todavía no podemos ver.
Cambiar puede dar miedo. Significa dejar atrás costumbres, pensamientos, personas o versiones de nosotros mismos que durante mucho tiempo nos resultaron conocidas. Pero permanecer siempre en el mismo lugar tampoco nos permite descubrir todo aquello que la vida tiene preparado para nosotros.
La mariposa no sabe cómo serán sus alas cuando comienza su transformación. Simplemente atraviesa el proceso.
Nosotros tampoco necesitamos tener todas las respuestas.
Solo confiar, tener paciencia y permitirnos crecer.
Solo así podremos desplegar nuestras alas y volar hacia una nueva versión de nosotros mismos.
Y quizá algún día miremos atrás y comprendamos que aquella etapa que tanto nos costó atravesar era precisamente la que necesitábamos para aprender a volar.






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