Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Con alas de libertad

Cuando llega el momento de abrir las alas

A veces la vida nos invita a dejar atrás el miedo y atrevernos a descubrir lo que existe más allá de lo conocido. Quizá nuestras alas siempre estuvieron ahí; solo necesitábamos encontrar el valor para abrirlas.

Desplegar las alas es el secreto de vivir... sin miedos, sin dudas, allí... frente a todo, frente a un paisaje conocido o desconocido.

Hoy decido abrir las alas y volar.

¿Cuántas veces en la vida cerramos los ojos y todo parece diferente en ese mágico mundo de los sueños?

Nos perdemos en nuestros pensamientos, en nuestros sueños, volamos y nos dejamos llevar.

Protegemos nuestras alas, no dejamos que toquen tierra firme, quizá porque tenemos miedo de caer.

Pero llega un momento en el que necesitamos abrirlas.

Abrirlas de verdad.

Y ese momento puede ser hoy.

Disfrutemos del paisaje.

No nos detengamos ante los obstáculos; al contrario, atravesémoslos sintiéndonos fuertes y comprendiendo que cada dificultad también forma parte del viaje.

El horizonte no tiene por qué ser un lugar al que llegar.

Puede ser simplemente esa línea que nos recuerda que siempre hay algo más allá.

Decido que ahora, como en los sueños, este es el momento mágico en el que mi mente me lleva hacia un mundo desconocido y maravilloso, como en esos instantes en los que simplemente nos dejamos llevar, sin ofrecer resistencia.

Quizá no sepa dónde terminará este vuelo.

Quizá el camino tenga curvas, tormentas o momentos en los que tenga que descansar.

Pero ya no quiero pasar la vida con las alas recogidas.

Quiero aprender.

Quiero descubrir.

Quiero sentir el viento.

Quiero mirar el mundo desde otra perspectiva.

Hoy decido aprender a volar, porque el secreto está dentro de mí.

Reflexión final

Hay alas que no se ven.

Son esas que llevamos dentro y que están hechas de sueños, de deseos, de esperanza y de todo aquello que todavía queremos vivir.

A veces las mantenemos cerradas porque tenemos miedo.

Miedo a equivocarnos.

A perder.

A empezar de nuevo.

A descubrir que quizá no somos capaces.

Pero nadie aprende a volar sin intentarlo.

Y quizá no se trate de lanzarnos al vacío sin pensar, sino de confiar poco a poco en nuestras propias fuerzas.

Habrá días en los que avancemos mucho y otros en los que apenas podamos movernos.

No importa.

Incluso las aves necesitan descansar.

Lo importante es no olvidar que tenemos alas.

Que podemos volver a intentarlo.

Que podemos cambiar de rumbo.

Que podemos descubrir nuevos horizontes aunque durante mucho tiempo hayamos creído que nuestro camino estaba ya marcado.

La libertad también consiste en permitirnos ser quienes somos y elegir hacia dónde queremos ir.

Por eso, si alguna vez sientes que llevas demasiado tiempo con las alas recogidas, recuerda que todavía puedes abrirlas.

No necesitas saber exactamente dónde te llevarán.

Solo necesitas atreverte a darles la oportunidad de volar.

Y quizá entonces descubras que aquello que tanto buscabas fuera...

Siempre había estado dentro de ti.


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