La vida no siempre nos permite elegir las páginas que escribe, pero siempre nos deja decidir con qué tinta continuaremos la historia.
Ojalá hoy te estés regalando un momento de calma. Hay páginas que la vida escribe por nosotros. Pero la tinta con la que continuamos siempre está en nuestras manos.
A veces me quedo mirando un cuaderno en blanco, como este que tengo frente a mí, y pienso en cuánto nos esforzamos por planificar cada detalle de nuestros días. Queremos ser los directores de nuestra propia historia, pero la vida siempre encuentra la forma de recordarnos que no controlamos el guion.
Llega sin avisar y escribe páginas que nos descolocan, que duelen o que cambian todos nuestros planes.
Es frustrante. Da rabia. Y está bien detenerse un momento a sentir ese peso.
Pero hace poco, con una taza tibia entre las manos y el papel esperando, recordé algo que me regaló paz: la última palabra nunca la tiene el problema.
Es cierto que esas páginas difíciles ya forman parte de nuestra historia. No podemos arrancarlas ni escribirlas de nuevo. Pero justo ahora, en este instante, el bolígrafo vuelve a nuestras manos.
No tienes que resolver toda tu vida hoy.
No tienes que llenar el cuaderno de golpe.
Solo elige la tinta con la que escribirás este momento.
Quizá hoy necesites una tinta suave de paciencia para tratarte con más cariño.
O tal vez una tinta azul, profunda y serena como una rosa azul, que te recuerde la belleza de volver a empezar sin prisas.
Porque la página de ayer ya se secó.
Respira hondo.
Mira hacia adelante.
Y recuerda que, aunque no siempre podamos elegir lo que nos ocurre, sí podemos elegir la forma en que seguimos escribiendo nuestra historia.
¿De qué color vas a decidir continuar la tuya hoy?
Una libreta abierta espera pacientemente las palabras. A su lado, una taza de té aún conserva el calor de la pausa, mientras una rosa azul recuerda que siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo.






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