
Tal vez no puedas ver todavía todo lo hermoso que hay en ti.
A veces miramos tanto lo que nos falta que olvidamos reconocer todo lo que ya somos. A veces nos exigimos tanto que olvidamos detenernos a contemplar nuestra propia magia. Nos fijamos en lo que aún queremos alcanzar, en los errores del ayer o en aquello que creemos que deberíamos ser, y dejamos de ver todo lo que ya hemos recorrido.
Dicen que las mariposas no pueden contemplar sus propias alas. Vuelan sin saber lo hermosas que son.
Quizás tú también seas un poco como ellas.
Quizás estés atravesando un momento en el que te cuesta reconocer tu propia belleza, tu fortaleza o todo lo que has sido capaz de superar.
Mírate con más amor y menos exigencia.
No necesitas ser perfecta para ser valiosa.
Despliega tus alas a tu manera, incluso si todavía están aprendiendo a volar.
Porque tu valor no depende de lo que tienes, de lo que haces ni de todo aquello que hayas conseguido.
Tu valor está en quien eres. Y eso ya es mucho.





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